Sábado, 14 de Mayo de 2011

80.000 voces se unen contra los recortes en Barcelona

sanidad y educación» Clamor popular contra la política de ajustes del Govern catalán

D. CORDERO / R. FERNÁNDEZ ·14/05/2011 - 20:43h

Arnau Bach - Manifestacion en Barcelona por los recortes de la Generalitat.

Nadie sabe con exactitud cuántas personas se echaron a la calle en Barcelona para decirle al Gobierno catalán que no quieren ni recortes sociales, ni despedidos, ni un empeoramiento de los servicios que presta la Generalitat, sobre todo en la sanidad y la enseñanza. Ni los organizadores deben creerse su estimación de 200.000 personas ni la Guardia Urbana afirmará tajante haber contado 35.000. En cualquier caso, según constató este diario, la marcha duplicó la convocatoria del pasado Primero de Mayo, por lo que la asistencia podría cifrarse en unas 80.000 personas. Eso sí, todo el mundo asumirá que fue un éxito sin precedentes recientes en las marchas convocadas por la sociedad civil, con la excepción de la del pasado 10 de julio contra el fallo del Tribunal Constitucional sobre el Estatut. Si entonces Barcelona fue una marea de senyeres banderas catalanas, lo fue de tijeras bajo una señal de prohibición.

Un objeto tan cotidiano se ha acabado convirtiendo en el símbolo de la oposición a la política de ajuste de la Generalitat, obsesionada con enjugar el déficit presupuestario por mandato del Ministerio de Economía y las dudas que la deuda soberana suscita en los mercados financieros internacionales. Con un ajuste presupuestario de más de 3.000 millones de euros 1.000 millones sólo en la sanidad, esas tijeras eran lo más acertado para complementar el "Basta de recortes" de la pancarta que encabezaba la manifestación, portada por los máximos representantes de las más de 200 entidades que se han adherido a la convocatoria, liderada por los sindicatos CCOO y UGT. Fue una marcha tan extensa que la presencia de múltiples grupos y el ritmo frenético impuesto por la cabecera la partió en dos. Los organizadores tuvieron que leer en diversas ocasiones el manifiesto debido al constante goteo de manifestantes que se produjo al final del itinerario, que se prolongó durante más de tres cuartos de hora.

Las calles se cubrieron con banderolas con el símbolo de la tijera

En los últimos años, y hasta los últimos meses, los sindicatos no habían conseguido sacar de casa a los trabajadores, desanimados y desmovilizados pese a la crisis económica y empresarial que jalona la historia más reciente de Catalunya. La situación ha dado un giro de muchos grados en cuestión de dos meses. Ha sido hablar de crisis en la Administración y cercenamiento de servicios básicos y la pulsión ciudadana ha llevado el enfado a la calle.

Los médicos, de avanzadilla

Los empleados públicos, comandados por el colectivo sanitario, llevan ya unas semanas de avanzadilla. Se comprobó que tienen un amplio cuerpo de infantería detrás, incluso entre los inspectores de Hacienda, un cuerpo elitista en el ámbito de la administración que no dudó en sumarse a la protesta.

Unas 200 entidades unieron en la marcha a empleados públicos y usuarios

La irritación y el desacuerdo se han extendido al usuario, movilizado por asociaciones de vecinos, de padres y madres de colegios públicos y de plataformas de usuarios de todo tipo. Han sido estas entidades las que, de forma modesta, han enganchado folios fotocopiados en los postes de sus barrios para conseguir la exitosa marcha. Temen por lo que se puedan encontrar en el plazo de un año cuando tengan que ir al médico o cuando sus hijos vean el próximo curso que en las escuelas hay cada vez menos profesores y los mismos alumnos. O más.

Todo un aviso para el Gobierno catalán de CiU en pleno ecuador de campaña. El resto de partidos catalanes incluido el PP tuvieron presencia en la manifestación, pero no protagonismo. Las decisiones del Govern de Artur Mas fueron el embrión de la marcha y a este respondieron la mayoría de las pancartas, con especial referencia al conseller de Salut, Boi Ruiz. Unos centenares de personas optaron por trasladarse hasta las puertas del Parlament y lanzar consignas consignas del tipo "quien siembra la miseria, recoge la rabia".

Por el momento el Govern catalán ha preferido esperar a ver qué pasa antes de decidir si varía o no su política. Y es que el resultado de las elecciones del próximo domingo será, finalmente, la clave para decidir por qué camino prosigue el recorte presupuestario.