Sábado, 14 de Mayo de 2011

IU usa Lorca para mostrar la eficacia de lo público

Lara destaca que tras el terremoto el Estado prestó la ayuda y no "los mercados"

JUANMA ROMERO ·14/05/2011 - 00:30h

Cayo Lara, junto al coordinador de Ezker Batua-Berdeak, Mikel Arana, en las calles de Bilbao. EFE / Alfredo Aldai

Simbolismo a tope. Y con valor pedagógico, mejor.

Cayo Lara se subió de nuevo ayer a la caravana de IU tras la tregua impuesta por el seísmo de Lorca. Liquidada una rueda de prensa en la sede de Ezker Batua (EB) en Bilbao, se desplazó a Barakaldo, feudo inexpugnable de los socialistas en Euskadi. Y situó su mitin en la Herriko Plaza. Literalmente, la plaza del Pueblo (primer símbolo).

De entrada, tras un breve prólogo sobre el rey y la necesidad de la justicia histórica a todos los "que cayeron luchando" contra el franquismo les dijo que "algún día llegará la III República" (segundo símbolo), se remangó para explicar las lecciones de Lorca para el 22-M. La más significativa, esta: "Allí vimos al Estado. Allí estaba lo público. Allí estaba el Ejército, los bomberos, los técnicos. Allí había gente repartiendo comida a los inmigrantes. ¿Os imagináis que no hubiera habido lo público, que hubiera sido como el desastre de Nueva Orleans?", inquirió el coordinador federal recordando la tragedia del huracán Katrina, que en 2005 destrozó la ciudad más importante de la Luisiana y mató a 1.800 personas. "[En EEUU] no estaba lo público. En Murcia, a los que no vimos fue a los mercados. Nadie les esperaba. Estaba la voluntad popular representada por lo público".

Alaba la gestión del Gobierno en la crisis, aunque se queja de la ayuda económica 

Tirando de este tercer símbolo, alabó la gestión del Gobierno. "Ha estado atento destinando 36 millones de euros" a aliviar las consecuencias de la catástrofe y ayudar a los damnificados. "La cifra es pequeña, pero no es día de crítica". Una concesión con pulla, porque esos 36 millones es "el 5%" de lo que España ha empleado para las guerras de Libia o Afganistán y "más o menos lo que costará al Estado la visita del papa" este verano a Madrid, a la Jornada Mundial de la Juventud. En Bilbao, el líder ya había demandado al Ejecutivo que no haya "cicatería", "como no la ha habido para salvar a los bancos".

Murcia aloja otro símbolo (va el cuarto): el terror nuclear. Lara no citó Fukushima, ni mentó todavía la central de Cofrentes. Pero apuntó en esa dirección, como mandaba el argumentario del día: "¿Quién nos iba a decir que tendríamos un terremoto en España, que iba a morir gente? Pensábamos que estas cosas pasaban muy lejos".

El líder cita la "tenaza" de PSE y PP, pero cree cerrado el 'caso Bildu'

Comicios difíciles para EB

La defensa de lo público es la médula del mensaje de IU. El líder se afanó ayer en subrayar que IU busca este 22-M "recuperar" ese espacio, defendiéndolo de las privatizaciones. Está en juego proteger un Estado del bienestar frente a un ataque orquestado por los que "han decidido ir a por todo el botín" con la complicidad de PP y PSOE, los que "nunca han creído en lo público" ni en "el pueblo", y sí en "intereses espurios". IU se ve distinta: "No me siento clase política. No tenemos nada que ver con los políticos que se venden a los mercados. Podemos meter la pata, pero no meter la mano".

El PP "no es alternativa". Lara le atizó por su empeño en "controlar mediáticamente lo que no controla ahora". "En realidad le gusta el No-Do, quiere volver a él", censuró.

De la sucesión de símbolos no escapó la famosa pinza. Lara la citó para hilvanar una referencia (casi la única) a la situación en Euskadi, al pacto PSE-PP: "¿Esto es la pinza o la tenaza?" Era hasta la percha para colgar una nueva apelación al voto de los "defraudados" con los socialistas. No hizo alusión a Bildu es caso "cerrado" para IU. Fue tarea de Mikel Arana, el coordinador de EB, que acusó a PSE, PP y PNV de "fariseísmo", de usar la polémica de la coalición abertzale para "despistar" y no contar sus propuestas anticrisis, cuando ahora no toca "enarbolar los debates identitarios".

Pero ni EB ni IU niegan que estas elecciones son difíciles. No esperan lograr los 98 cargos electos en Euskadi que consiguieron en 2007, cuando concurrieron con Aralar. Ahora EB se presenta sola tras la severa derrota de las autonómicas de 2009. Y se halla fracturada por dentro entre los seguidores de Arana y los del exlíder Javier Madrazo. Unos y otros guardan prudencia, se centran en la campaña. Todo para "salvar los muebles" y espantar otro derrumbe.