Sábado, 14 de Mayo de 2011

"Ya no estamos en la lógica que siguió al 11-S y ahora podemos pasar página"

Entrevista a Hamit Bozarslan, investigador francés en la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales de París

GUILLAUME FOURMONT ·14/05/2011 - 08:00h

GUILLAUME FOURMONT - Hamit Bozarslan, en Madrid en 2009. graciela del río

Hace poco menos de dos años, Hamit Bozarslan, investigador francés de origen turco en la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales de París y gran conocedor de las sociedades islámicas, escribía: "Conviviremos mucho tiempo con los sufrimientos y las sombrías subjetividades medioorientales, y con las violencias que generan". Su libro, Una historia de la violencia en Oriente Medio. Del fin del Imperio Otomano a Al Qaeda (Península), terminaba, sin embargo, con una pincelada de optimismo: "Por negra que sea la noche, llega un momento en que se acaba". Y las revueltas árabes le pillaron por sorpresa, acabando en unos días con dos férreas dictaduras. Y EEUU mató a Osama Bin Laden, símbolo de la violencia que acosa al mundo islámico. En conversación telefónica, la víspera del atentado de ayer en Pakistán, Bozarslan analiza con cautela el futuro de Oriente Próximo.

Al anunciarse la muerte de Bin Laden, los analistas apuntaron que ya había fallecido políticamente con las revueltas árabes. ¿Cuál es su opinión?

"A los movimientos pro-Al Qaeda de Pakistán, sólo les interesa la violencia"

Al Qaeda no es una buena clave de lectura para analizar lo que está pasando en Oriente Próximo. En 2001, entramos en un ciclo de atentados suicidas en el mundo musulmán, pero por otra parte también había cansancio social. Ahora, estamos en un nuevo ciclo: la salida no se ve aún en Afganistán o Pakistán, pero sí en el mundo árabe, donde hasta la clase media se manifestó contra el autoritarismo y unos regímenes sin legitimidad.

¿Qué simboliza entonces la muerte del líder terrorista?

Bin Laden ya no controlaba mucha cosa dentro de Al Qaeda, como en Irak, Yemen o en el Magreb, pero encarnaba a los veteranos de Afganistán [en la guerra contra la URSS 1979-1989]. Con su muerte, este periodo ha terminado, lo cual no significa que no haya nuevos actores. Para Estados Unidos, con esta venganza, es el periodo 11-S lo que acaba.

"Un 'Plan Marshall' para Túnez y Egipto es necesario contra el autoritarismo"

Ha dicho "venganza". ¿La operación de EEUU contra Bin Laden lo era?

¡Claro que lo es! Así lo sienten los estadounidenses. En la prensa se podía leer: "Obama, 1 Bin Laden, 0". Hasta simbólicamente, se trata de una venganza, lo cual permite decir que ya no estamos en la lógica de enfrentamientos que nació tras el 11-S y ahora podemos pasar página.

¿Podemos pasar página también de las relaciones entre Occidente y las dictaduras árabes?

"Turquía no es el modelo. El mundo árabe ya tiene sus propios modelos"

Occidente tiene ahora la posibilidad y los medios de pensar el mundo musulmán de manera distinta. No obstante, hay que estar atentos, porque el islamismo radical no ha muerto con Bin Laden; sigue activo y se nutre del descontento de la gente.

Pero no hay referencias islámicas en las revueltas y los manifestantes excepto en Libia optan por la vía pacífica frente a la fuerza.

Es verdad, pero este sentido cívico pacífico ya existía antes del 11-S. Las sociedades, que no están en una lógica de guerra, han sido las rehenes de la violencia de Al Qaeda, y Estados Unidos no fue capaz es gestionar situaciones como la guerra de Irak. Con las revoluciones en Túnez y Egipto, muchas cosas han cambiado. El problema es que una minoría, tan sólo un centenar de militantes radicales, puede volver a secuestrar a la sociedad. Mi pesadilla es un atentado en El Cairo que cause muchos muertos; y todo cambiará.

¿Como lo que ha pasado en Marraquech, el atentado en la plaza Yamaa El Fna?

Ese ataque es muy turbio.

En Siria, el régimen ha apostado por la represión, sin la menor concesión. ¿Qué está pasando en las entrañas del poder sirio?

Siria es un país distinto a Túnez y Egipto, que eran regímenes centralistas y sus ejércitos tenían cierto prestigio y autonomía. No es el caso de Siria, donde todos los servicios de seguridad son milicias para reprimir. Además, el régimen de Bashar al Asad aprendió la lección de Zin al Abidin Ben Alí y Hosni Mubarak: ambos gestionaron muy mal la crisis diciendo que no volverían a presentarse a unas elecciones. De esta manera, sólo estaban confesando su ilegitimidad y entonces se debilitaron. En Siria, la represión se impone para seguir en el poder y las autoridades han conseguido dividir y destruir el movimiento de protesta.

¿Puede Turquía ser un modelo para la región?

Es difícil. En los últimos años, Turquía se acercó mucho a las dictaduras árabes. El primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, aún conserva el Premio Gadafi de los Derechos Humanos que le dio el dictador libio en 2010. Además, Turquía tiene una larga experiencia de pluralismo político y la cuestión del islamismo se plantea de manera diferente. El mundo árabe ha terminado con modelos exteriores: Túnez y Egipto tienen ahora sus propios modelos, el de la avenida Burguiba y el de la plaza Tahrir.

¿Qué papel pueden tener los islamistas en esos dos países árabes?

Por una parte, los islamistas tunecinos y egipcios llegaron tarde en las revueltas y no hubo eslóganes religiosos. Pero, por otra parte, los islamistas controlan la calle, con sus redes de ayudas sociales. Vamos a ver cómo gestionan las autoridades sus respectivas crisis políticas, pero el islamismo no puede ser ni enterrado ni enarbolado como una amenaza.

El sector del turismo se hunde tanto en Túnez como en Egipto. ¿La crisis económica puede ser una amenaza para el futuro?

Esos países viven del turismo y se enfrentan ahora a serios problemas. Una vuelta atrás ya no es posible, pero pueden aparecer nuevas formas de autoritarismo. Un Plan Marshall para la región es necesario.

¿Cuáles serán las consecuencias de la muerte de Bin Laden en Afganistán y Pakistán?

Se habla del "Af-Pak", pero son situaciones distintas. A los talibanes afganos les interesa más retomar el poder que radicalizarse: profesan un islam conservador, terrible, pero quieren el poder y si lo consiguen dejarán de ser antiamericanos. En Pakistán, son movimientos violentos, pro-Al Qaeda y más activos. Sólo les interesa la violencia, no el poder.

¿Pueden los talibanes tomar Kabul?

No en el contexto actual. Pero si EEUU se retira, nadie sabe lo que puede pasar en Afganistán.