Viernes, 13 de Mayo de 2011

Las reinas de la noche

El actor Mathieu Amalric vuelve a la dirección con 'Tournée', donde retrata a un grupo de bailarinas que se desnudan en el escenario

ÁLEX VICENTE ·13/05/2011 - 12:39h

El francés Mathieu Amalric durante un momento del rodaje de la película.

Para Mathieu Amalric, las películas deberían fluir "como ríos subterráneos" a través de "estratos superpuestos". Los que componen la nueva película del actor y director francés parecen conformados por cosas tan diferentes como el diario personal de Colette y la filmografía completa de John Cassavettes, más un puñado de reflexiones sobre asuntos tan contemporáneos como la masculinidad herida, la paternidad culpable y la dictadura de la imagen.

Pero, por delante de todo, se encuentra una troupe de bailarinas estadounidenses de new burlesque, variante refinada del strip-tease que parece inspirarse en el music hall. Estas musas entradas en carnes son las auténticas protagonistas de Tournée, nueva incursión del actor francés en la realización, que llega hoy a las salas españolas tras ganar el premio a la mejor dirección en el pasado Festival de Cannes. La primera idea de Amalric consistía en adaptar a la actualidad los diarios de Colette, en los que la escritora francesa relataba su experiencia como bailarina por los escenarios de media Francia. "Sus textos me han apasionado desde siempre, pero tuve que admitir que la idea no funcionaba. No daba información sobre la sociedad actual", cuenta Amalric.

Cuando estaba a punto de dejarlo correr, descubrió un artículo en el periódico sobre el fenómeno protagonizado por el new burlesque en Estados Unidos. "Me parecieron mujeres en plena revuelta contra su época, del mismo modo que lo había sido Colette. Reivindican sus cuerpos imperfectos, que demuestran que pueden ser sublimes", opina el director. "Su espectáculo es político y feminista, pese a que ellas nunca se definirían así. Los números de estas mujeres nos hablan de la enfermiza obsesión de nuestra época por el cuerpo perfecto, pero lo hacen de manera divertida, generosa y espectacular", añade.

La película también se inspira en las propias experiencias del director durante sus rodajes, así como en su pasión por la vida nocturna. "Por la noche pasan cosas y surgen ideas que nunca se convertirán en realidad, pero que en ese momento parecen perfectamente reales. La noche es, en el fondo, un momento de ficción", dice Amalric, fascinado por los oficios que tienen lugar en ese contexto. "Me interesan esos personajes que por la noche son reyes y reinas, pero que la mañana siguiente se convierten en la mayor de las mierdas", dice Amalric.

Espacios de evasión

La película ha sido interpretada como una metáfora de una Francia rígida y torturada, representada por el personaje de Amalric, ante unos Estados Unidos dinámicos y hedonistas, a los que encarnan las bailarinas. "No estoy de acuerdo, porque esa ansiedad no es exclusiva de Francia, aunque es cierto que se nos da especialmente bien", sonríe el director. "La verdad es que hoy la gente casi ya no puede respirar. La vida mata. Lo que me fascina es que siempre encontremos un lugar en el que recrearnos, que logramos inventar lo que sea para sobrevivir. Ya sea la jardinería, las noches de póquer o desnudarse sobre un escenario", sostiene Amalric.

El actor acaba de interpretar un pequeño papel en Cosmópolis, la adaptación de la novela de Don De Lillo que rueda David Cronenberg. Se trata de una de sus escasas incursiones en el cine anglosajón tras su celebrado eurovillano de 007 - Quantum of Solace, para el que dijo haberse inspirado en Nicolas Sarkozy. La experiencia le pareció "interesante", aunque fuera sólo por el trabajo con los especialistas, a quien considera "personas fascinantes". Sobre la calidad de la película, se limita a un explícito no comment. Lo que parece claro es que no cederá a los cantos de sirena de Hollywood. "No tengo una estrategia para mi carrera, ni tampoco ningún miedo a decir no, salvo cuando se trata de amigos o de cineastas irresistibles. Si me llamaran Victor Erice o Albert Serra, haría lo que me pidieran", concluye el director francés.