Viernes, 13 de Mayo de 2011

Un melodrama al borde del fundido en negro

Gus van Sant inauguró ayer la sección Una cierta mirada con el filme 'Restless'

S. B. ·13/05/2011 - 08:20h

Mia Wasikowska y Henry Hopper, en Restless'.

Saquen los pañuelos, ha llegado Gus van Sant. El director americano inauguró ayer la sección Una cierta mirada con el rotulador de subrayar bien cargado y la caligrafía melodramática a punto. Rest-less es una historia de amor entre dos adolescentes que viven próximos a la muerte por diferentes razones: él ha perdido a sus padres, ella tiene cáncer. Esmirriados, marginales, singulares y siniestramente divertidos, los protagonistas del filme se conocen y se aman al borde de la muerte. Hermoso, pero también un poco cursi. Aceptamos en Van Sant una historia más clásica, una sencilla y tierna historia de amor entre adolescentes, pero en su admiración por los chicos raros el director cae en un sinfín de tópicos de la zona indie-sensible de la vida.

En efecto, acostumbrados nos tenía el director a narraciones más elípticas, más sugerentes que explícitas y mucho menos convencionales. Con Milk empezó otro camino de regreso a la convención. En esta pequeña Restless, Van Sant construye un melodrama que causa sus efectos: los solos de nariz sonaron intensos durante la proyección.

De cementerios y fantasmas

Annabella y Enoch coinciden en varios funerales, a los que suelen acudir por separado para estar en contacto con la muerte. Estos dos chavales raritos e hipersensibles en seguida se dan cuenta de que tienen mucho en común. Los dos están encarnados por dos actores no sólo bellos sino con talento: Henry Hopper, el joven hijo del rebelde Dennis, y Mia Wasikowska, a la que ya vimos en la Alicia de Tim Burton.

Un relato de amor y muerte en el que no pueden faltar los fantasmas: el de un joven kamikaze japonés que Enoch ve desde que sus padres murieron. Los chicos encontrarán la manera de vivir al borde del fundido en negro. Una lección hermosa, aunque contada de forma evidente. Al final, Woody Allen tenía razón al sentenciar ayer en un encuentro con medios españoles que "la fantasía y la imaginación son lo único que nos puede salvar de esta vida trágica y cruel".

Noticias Relacionadas