Jueves, 12 de Mayo de 2011

Lorca se levanta aún conmocionada por el terremoto

Entre 20.000 y 30.000 personas pasan la noche al raso por miedo a las réplicas.

PUBLICO.ES / EFE (ERNESTO GARCÍA) ·12/05/2011 - 08:37h

Lorca despertó este jueves entre cascotes tras vivir una de las noches más largas de su historia. Aún conmocionados por el terremoto que el miércoles por la tarde provocó la muerte de ocho de sus vecinos, los habitantes de esta ciudad murciana amanecieron con el miedo pegado al cuerpo.

Entre 20.000 y 30.000 habitantes de Lorca han pasado la noche al raso. No podían o no se atrevían a volver a sus casas por el miedo a nuevas réplicas. Solitarios, en pareja, en familia o rodeados de amigos o desconocidos, miles de personas trataron esta pasada de dormir sobre el asfalto del Huerto de la Rueda y en las otra cuatro zonas habilitadas, arropados por mantas de la Cruz Roja en una madrugada que cada hora que pasaba se tornó más fría y húmeda. Otros vecino se fueron a dormir a municipios cercanos, a casas de familiares y amigos, informa Daniel Ayllón.

Al amanecer, el miedo ha ido dejando paso a la incredulidad: el Huerto de la Rueda, la explanada donde habitualmente tiene lugar el apacible mercado ambulante, se ha transformado en un campo de refugiados; en otro extremo del pueblo, un edificio de 4 plantas convertido en escombros recuerda que esta ciudad murciana un terremoto ha matado al menos ocho personas. Parece mentira, pero es real.

Ahora se trata de volver a la normalidad lo antes posible y de quitarse el susto del cuerpo. Según el consejero de Justicia y Seguridad Ciudadana de Murcia, Manuel Campos, todas las calles se encuentran ya limpias de escombros. Los primeros análisis de los técnicos en edificación hablan de daños en la tabiquería y la ornamentación de las viviendas, más que en las estructuras sobre las que se cimentan y levantan, precisó Campos a los periodistas el jueves por la mañana. 

Campos insistió este jueves en que la situación está controlada. Anunció que a lo largo de esta mañana se realizarán las autopsias a los cadáveres, por lo que sobre el mediodía podrán conocerse sus resultados. También anunció que entre las víctimas mortales hay una segunda embarazada, una joven de 22 años, y que no se espera que haya más muertos.

Noche intensa

Las palabras tranquilizadoras del consejero llegan tras una noche intensa. Un recorrido a pie por Lorca permitió ver algunas escenas propias de una tragedia: mientras miles de personas intentaban conciliar el sueño, más de 500 personas, en su mayoría inmigrantes, sobre todo magrebíes, ecuatorianos y subsaharianos, guardaban paciente y larga cola para tratar de conseguir algo de comida y agua sobre las 3 de la madrugada.

A las 4 seguía igual de nutrida, pero había pizza caliente, y a las 5 aún había que esperar unos 15 minutos para alcanzar un plato frío con un emparedado de "chóped", un refresco y un yogur.

A las 5 aún había que esperar unos 15 minutos para alcanzar un plato frío con un emparedado de "chóped"

La imagen desoladora de la muchedumbre de adultos, niños, bebés y hasta perros con sus dueños que buscaban alimento y calor reuniéndose en corros mientras el estrés de los operarios que trabajaban a destajo para instalar grandes tiendas de campaña y retretes portátiles y para acondicionar mejor la zona sustituía al incesante ir y venir de sirenas de ambulancias y coches policiales que se registraba antes de cruzar el día, también un 11-M que será recordado, el de mayo de 2011.

Durante la madrugada se vivió una cierta calma tensa: siempre había gente despierta que paseando de aquí para allá en busca de nada, unida en la desgracia de no poder dormir bajo el techo que los cubrió anteayer por temor a que las grietas de sus casas acaben separando en dos partes las paredes.

Tras la valla que cierra el improvisado campamento, los mensajes de los partidos políticos: "PP: centrados en ti"; "PSOE: para que gane Lorca"; "IU-Verdes: con la gente de izquierda", "Centro Democrático Liberal: nuevos tiempos para Lorca". Desde luego.

Colas por una manta

A la que se corría la voz de cada llegada de una nueva partida de mantas, gente corriendo hacia el punto de distribución para hacerse con una.

Un policía local pedía a una familia sudamericana que dormía con sus niños en la zona reservada para la llegada de los vehículos militares de la Unidad Militar de Emergencias que se arrimara a la pared del recinto ferial anexo. Menos mal que algunos ciudadanos andaban cerca y mejor informados de las normas mínimas de seguridad que deben seguirse para evitar ser sepultado bajo un montón de escombros si la tierra vuelve a temblar.

Todavía de noche, un paseo por el centro urbano de la ciudad permitía apreciar la fuga de agua a la calle desde el edificio que alberga la Gerencia de Atención Primaria de Salud, mientras que en los chalés de la céntrica Alameda Paco Rabal no parecen apreciarse desperfectos severos, y quizá por ello haya personas durmiendo en los bancos de piedra que la flanquean.

En la avenida Juan Carlos I, por aquí y por allá, cascotes de ladrillo, fragmentos de cornisas, aceras acordonadas, polvo en suspensión ya esfumado.

Y en el barrio de La Viña, el más castigado por la desolación, coches bajo escombros y antenas de televisión de la pared de la terraza del edificio junto al que están aparcados, y montañas de ladrillos en la puerta del bar-restaurante del mismo nombre, algunos de los cuales causaron la muerte del niño de 14 años —familiar del dueño del local— que salió a la calle alarmado al escuchar el estruendo de las caídas de las que toda Lorca deberá levantarse.

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