Jueves, 12 de Mayo de 2011

Josele Santiago regresa más animal y menos tóxico

El ex líder de Los Enemigos publica 'Lecciones de vértigo', su cuarto álbum

JESÚS MIGUEL MARCOS ·12/05/2011 - 08:20h

El líder de Los Enemigos entre 1985 y 2001. gabriel pecot

"Tal y como están las cosas, muchos músicos nos estamos buscando un plan B". Lo dice Josele Santiago, un artista sin el que la música española se hubiera resentido gravemente y que ahora, tras 25 años publicando discos de primer nivel (primero con Los Enemigos y luego en solitario), se ha sacado un curso de auxiliar de veterinaria como vía alternativa para ganarse la vida. Ya ha hecho hasta unas prácticas. "Con 18 años trabajé en una residencia canina y, la verdad, me gustaba mucho. Después de tirarme toda la vida haciendo lo que me apasionaba, ahora no podría hacer un trabajo que no me gustara. También estoy escribiendo cuentos. Con los animales y las palabras, me siento a gusto", explica el músico.

No es el único cambio en su vida. Se ha casado y ha dejado Madrid ciudad de la que conoce "sus finales sin fin, las calles animales donde nací", canta en El lobo para habitar en la más tranquila Castelldefels, a tiro de piedra de Barcelona. Lo ha dejado todo (drogas, alcohol... "y ya, lo último, de fumar", dice la encargada de prensa de su discográfica), pero sigue siendo, hay cosas que nunca cambian, del Atleti, aunque tampoco habla mucho de ello. En general, se le ve más feliz.

"Con las palabras y los animales me siento a gusto", explica el músico

En el centro de la psicosis

Que un artista capital de la escena española, con una voz propia y única, una lírica personal y poética (aunque a él no le guste eso de que le llamen poeta) y cierta capacidad de reinvención, circule por carreteras comarcales en la industria musical es preocupante, pero no es nuevo. Tampoco es la piratería, como muchos dicen: hace casi diez años, cuando las discográficas todavía ordeñaban suculentos beneficios, Josele Santiago las pasó canutas para encontrar cobijo a su primer disco en solitario. Aquel álbum, Las golondrinas etc., quedó señalado más tarde como uno de los mejores de la década. "Fue un disco muy marciano. Lo produjo Mastretta, era una banda de rock tocando con un director de orquesta en medio", recuerda.

En la grabación de aquel disco aprendió que lo importante, lo esencial es la canción ("un buen riff, una buena letra y una buena melodía") y el resto es secundario. Aplica este conocimiento a Lecciones de vértigo (El Volcán), su cuarto trabajo en solitario, con 13 canciones de rock añejo, vertiginoso, urbano y castizo, español, con toques de soul blanco y una lírica rica, evocadora, rabiosa y menos tóxica. "La canción Fractales no habla de drogas se explica, intenta meterse dentro de una persona que sufre un brote psicótico. Me toca de cerca, porque tengo un amigo que sufre esquizofrenia y, cuando te lo cuenta, parece que te está descubriendo todo el planeta".

"A poca gente he visto contar chistes con más gracia que a Antonio Vega"

Josele Santiago suena en su propio tiempo y lugar, sin estrategias que le hagan ceder un palmo de sus dominios. "No me siento en una cruzada defendiendo las antiguas maneras, pero, para lo que yo hago, suena mejor una guitarra que un sintetizador. Además, me gusta más la música de los cincuenta que la de ahora", dice.

El lobo está inspirada, "indirectamente", en Antonio Vega. A Santiago le afectaron ciertos comentarios tras la muerte del cantante y volcó sus sentimientos en una canción: "Me molestaban los comentarios compasivos. Cuando alguien consigue ser libre, como él, suscita envidias y esa envidia se disfraza de compasión. Antonio llevó una vida muy llena; a mí no me parece que fuese digno de compasión. Tuvo sus problemas, como todo el mundo, pero que fuera un chico triste A poca gente he visto contar chistes con más gracia que a Antonio Vega".

Ha leído mucho en el último año, ahora a los clásicos: "El mejor, Las ilusiones perdidas, de Balzac". Se siente un llanero solitario de la música española, más viejo y también más sabio.