Jueves, 12 de Mayo de 2011

Las basuras de la Cosa Nostra

ALFONS CERVERA ·12/05/2011 - 08:20h

Ayer apoyaba en Elx José Bono las candidaturas de Jorge Alarte y Alejandro Soler y, casi al lado, Mercedes Alonso cantaba las excelencias de la suya a la alcaldía de la capital del Baix Vinalopó. Me imagino a socialistas y conservadores en sus sitios de campaña y no sé si hasta ellos llegaría el olor a podrido que tan sólo 30 kilómetros más abajo desprende desde hace años el caso Brugal. En 2006 saltó a la luz pública la primera noticia sobre el sucio negocio de la basura en Orihuela y el Plan Zonal de la Vega Baja. Un empresario próximo al PP, Ángel Fenoll, denunciaba chanchullos en la adjudicación del servicio de recogida de basuras. A partir de ahí, surge un galimatías de enredos, de espionajes, de chivateos como si fueran escolares tontos sus protagonistas. Los teléfonos pinchados y las grabadoras emboscadas echan humo. El guión superaba en mucho al de cualquier película de género mafioso tipo El clan de los sicilianos.

Pasaron cuatro años de silencio, de cambio de jueces en los despachos que atendían los tejemanejes del Brugal. Después de esos cuatro años, rebufa el proceso en aquellos despachos y empiezan a salir citaciones judiciales hacia todos los rincones de la política conservadora y de las empresas amigas: entre ellos se lo reparten todo, el bien común va a parar descaradamente a sus bolsillos. Nombres rimbombantes: el presidente del PP y de la Diputación de Alicante, José Joaquín Ripoll, el empresario multiusos Enrique Ortiz, la propia alcaldesa de la ciudad Sonia Castedo, el exalcalde Luis Díaz Alperi y así hasta más de cien imputados. Según informes policiales, Ripoll habría ganado en la apuesta por Brugal dos pisos valorados en casi un millón de euros. Casi nada. El empresario Ortiz, presidente del Hércules CF, verá su nombre ligado a un posible soborno futbolístico y al caso Gürtel: será uno de los empresarios que colaboró en la presunta financiación ilegal del PP gobernado por Francisco Camps.

A la sombra de los delitos que llenan la agenda de los Gürtel, sus hermanos Brugal desprenden el olor a estercolero de las grandes cagadas éticas que destrozan la nobleza de la política. Cuando te paras a mirar el paisaje y a escrutar los perfiles del paisanaje que lo habita, piensas en la copiosa literatura que han propiciado la Camorra y la Cosa Nostra. En la brevedad de esta columna apenas cabe un aperitivo de esa literatura. Sólo un aperitivo. Sólo.