Miércoles, 11 de Mayo de 2011

La Real sí quiso vivir

Un gol de Aranburu en el 88 condena a un Zaragoza con miedo a perder

ENRIQUE MARÍN ·11/05/2011 - 23:41h

 

Si el tiempo que dura un minuto depende del lado de la puerta del baño en que te encuentres, los cinco que el árbitro prolongó ayer en Anoeta se hicieron eternos para la Real y fugaces para el Zaragoza. Los donostiarras, por las ganas de que se acabara tanto sufrimiento. Los aragoneses, porque daban por bueno un punto que, para cuando quisieron darse cuenta, se les había escapado.

Un gol de Aranburu en el minuto 88 insufló vida a la Real, que con 44 puntos está virtualmente salvada, y condenó al Zaragoza, que con 39 se queda en puestos de descenso, sin depender de sí mismo. No fue peor el equipo de Aguirre, que incluso pudo ponerse por delante en un buen arranque de la segunda parte. Sin embargo, llegado el momento de la verdad, los de Lasarte demostraron más fe en la victoria y, aunque de rebote, se la llevaron para alegría de una grada entregada.

Los de Lasarte demostraron más fe en la victoria

A diferencia de los melones, que hasta abrirlos no se sabe si están buenos, que el partido de Anoeta no iba a ser una delicia se sabía de antemano. Desde el arranque, el juego fue muy trabado, con muchas imprecisiones, balones divididos e innumerables faltas. Hasta que apareció Doblas. El guardameta del Zaragoza falló con estrépito en su salida a un cabezazo adelantado de Zurutuza y Tamudo, tan listo como acostumbraba, marcó a puerta vacía. El catalán no marcaba desde el 21 de febrero, pero eligió un buen momento para reaparecer .

Aguirre retiró a Braulio en el descanso para dar entrada a Boutahar y el Zaragoza empezó a apretar. Uche falló solo ante Bravo al cruzar demasiado el balón, pero cinco minutos después Gabi marcó de falta directa el gol del empate. La lesión de Doblas obligó a entrar a Leo Franco, lo cual se podía interpretar como una bendición para el Zaragoza. Pero la Real apenas se asomaba al área aragonesa y fue Ander Herrera quien tuvo el 1-2 en una jugada embarullada y con la portería vacía.

La entrada de Ifrán por Tamudo y de Markel por Rivas tuvo el efecto buscado por Lasarte, pues la Real se fue a por la victoria. Ifrán, a pase de Aranburu, la tuvo en el 85, pero fue tres minutos después cuando Aranburu batió a Leo Franco con algo de fortuna. La Real la tuvo porque la buscó, mientras que el Zaragoza quiso hacer bueno un punto que al final no tuvo y aún tendrá que sufrir. Y mucho.