Miércoles, 11 de Mayo de 2011

Trajes de novias en el museo

‘Basaldúa: El traje de novia’, el madrileño Museo del Traje acoge la
muestra que recoge los más de 40 años de carrera de la firma española

ROCÍO PONCE ·11/05/2011 - 17:58h

MUSEO DEL TRAJE - Rocío Báez Spinola. 2002.

El Museo del Traje inaugura el 12 de mayo la exposición Basaldúa: El traje de novia. Una muestra de 24 creaciones de Alta Costura nupcial que reflejan la trayectoria de la firma en el arte de vestir mujeres en el día de su boda. Se trata de la primera exposición monográfica en sobre un diseñador de moda nupcial.

Cuatro décadas al frente de su propio Atelier han hecho que la diseñadora Chus Basaldúa tenga presente la evolución que ha sufrido la mujer española a la hora de vestirse el día de su boda. "Las tendencias siempre le influyen, en los setenta eran trajes muy simples, después pasaron a querer más colas y cortes más angulosos, hoy en día hay dos líneas principalmente: una lánguida y la otra más amplia", explica Basaldúa. En su opinión, las novias españolas son muy tradicionales y "las mejor vestidas del mundo".

De los 24 trajes expuestos, los más antiguos datan de 1977 y pertenecen a dos hermanas gemelas que se casaron a la vez, los más modernos son de la nueva colección de la firma Basaldúa. La mayoría de los trajes son préstamos de las dueñas, algunos han necesitado un proceso de restauración. Cada vestido tiene una historia, una cara y un sueño, explica Marta Blanco, co-comisaria de la muestra. En la exposición se hace hincapié en el proceso de creación del traje, en la relación con la novia y en las ilusiones que se proyectan sobre el diseño.

Mantillas del s. XIX, velos, bordados, casquetes y algunos accesorios forman también parte de la muestra, que estará abierta hasta el próximo 4 de septiembre. "Los accesorios son claves para que la novia consiga un conjunto armónico", dice su hija Isabel Baldasúa, que asegura la continuidad de la empresa familiar al trabajar codo con codo con su madre en el taller.

Vestidos de princesas

Entre los vestidos expuestos hay algunos que pertenecen a princesas. Tal es el caso del diseño que lució la Princesa Nora de Liechtenstein, la de Vidin o la de Tirnovo. También el de Paloma Cuevas, esposa de Enrique Ponce. El resto pertenecen a novias anónimas, pero de las que se exponen fotografías y algunas declaraciones.

La historia del traje de novia se remonta al siglo XIX, antes no hay constancia de que hubiese unas reglas que marcasen dicha indumentaria. Se ignora cuál es el motivo por el que la mayoría de ellos son blancos. Según Pablo Pena, Doctor en Historia del Arte e Investigador de Indumentaria Histórica, puede que la culpable fuese la reina Victoria de Inglaterra. Cuando se casó en 1840, escogió para la ocasión un traje blanco para poder combinarlo con unos encajes antiguos. "Cada vez que hay una boda real se marca tendencia", explica Chus Basaldúa. Aunque el investigador resalta que no se puede reducir el protagonismo del blanco en la moda nupcial a este hecho simplemente. Pena opina que debe haber "un terreno abonado para la asunción de un nuevo símbolo, sin importar quién lo lidere".