Miércoles, 11 de Mayo de 2011

El debate electoral quema

El rechazo de la moción de CiU en el Congreso sobre el Fondo de Competitividad pone fuego en la campaña. La seguridad tensa el clima de contención en el primer debate a cinco en TVE

J. RAMÓN GONZÁLEZ CABEZAS ·11/05/2011 - 16:20h

Los candidatos a la alcaldía de Barcelona, Jordi Portabella (UxB); Alberto Fernández (PPC); Jordi Hereu (PSC); Xavier Trias (CiU) y Ricard Gomà (ICV. EFE

El primer debate televisado entre los cinco candidatos a la alcaldía de Barcelona acaparó en la noche del martes el pulso de la campaña, polarizada en torno a Jordi Hereu y Xavier Trias. La pugna entre ambos quedó diluida en el intercambio a derecha e izquierda entre Alberto Fernández Díaz, Jordi Portabella y Ricard Gomà. A pesar de la contención de los participantes, la batalla de Barcelona, ​plato fuerte del 22- M, sube de temperatura: el Fondo de Competitividad ha puesto fuego a la campaña.

Organizado por el programa 59 segundos de TVE, el debate permitió visualizar la doble pugna entre los dos principales contendientes, por un lado, y la disputa asimétrica entre los otros candidatos para reafirmarse como piezas clave en la futura nueva mayoría, por el la otra. Los candidatos del PP, Unidad por Barcelona e ICV pugnaron por romper el esquema bipartidista y presentarse como artífices de la orientación política del nuevo gobierno de Barcelona.

Ofensiva antiautonómica

La votación en el Congreso sobre la reclamación de los 1.450 millones a cuenta del Fondo de Competitividad no incidió en el debate, a pesar de haber sacudido la jornada de ayer. El Gobierno participó desde el mediodía a denunciar la ofensiva de la Administración del Estado sobre el territorio competencial de la Generalitat. Artur Mas se apuntó por la noche en un mitin en L'Hospitalet, donde cargó con dureza contra el PSC. "Hoy el PSC tenía una oportunidad de oro de votar a favor de Cataluña en campaña electoral; pues ni así! Se han puesto de lado del PSOE ", dijo el presidente, consumando la irrupción definitiva de este conflicto en la campaña electoral.

El aislamiento del PSC ha sido explotado por el resto de grupos, sobre todo CiU y PP, que desde el principio se ha sumado a la reclamación rivalizando por momentos con Convergencia en el tono de dureza de la denuncia.

Los cinco candidatos coincidieron significativamente a situar el paro como el problema más urgente de la ciudad, pero discreparon de manera contundente en torno a la seguridad, que dio paso al primer pico de temperatura del debate, muy pautado por el estricto formato de los 59 segundos de micro. La misma moderadora elogió la disciplina de los contendientes e incluso les animó a subir el tono. Hereu y Fernández Díaz se pusieron en ello un momento imputándose hacer "tonterías".

Convivencia

Hereu reafirmó la convivencia como "el bien más preciado de la ciudad" y destacó la responsabilidad de los Mossos, mientras que Trias propugnó la prevención y la presencia policial en la calle. Fernández Díaz fue al grano y anunció las recetas del PP (más policía, leyes más duras y una justicia mejor) para hacer frente a la situación. El discurso del candidato popular fue refutado al unísono por los antiguos socios de gobierno, mientras que el alcaldable convergente abonar la tesis de la inseguridad en destacar que uno de cada cuatro ciudadanos ha sido víctima de un acto delictivo.

El desarrollo del debate esbozó una línea dialéctica entre los antiguos socios de gobierno (PSC e ICV, sobre todo), por un lado, y CiU y el PP, por otro, en lo que podría parecer una simulación de la futura nueva mayoría municipal. Hereu se presentó como el mejor candidato a "liderar una ciudad con un gran horizonte de futuro" y no olvidó subrayar el compromiso "en defensa de las políticas sociales ante los recortes". Xavier Trias, por su parte, jugó la carta del cambio y defendió la necesidad de "un proyecto nuevo después de 32 años" ante un Ayuntamiento "anquilosado".

El candidato del PP también fue fiel a su papel: mano firme contra la seguridad y la inmigración ilegal, mientras que Jordi Portabella se declaró abiertamente "heredero del espíritu de la manifestación del 10 de julio y alma de la votación masiva y cívica del 10 de abril".

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