Miércoles, 11 de Mayo de 2011

El nuevo film de Woody Allen es una carta de amor a París, según sus actores

EFE ·11/05/2011 - 13:15h

EFE - Fotograma facilitado por la organización del Festival de cine Cannes, que muestra al actor estadounidense Owen Wilson (i) y a la actriz canadiense Rachel McAdams (d), durante una escena de la película del cineasta estadounidense Woody Allen 'Midnight in Paris', que abre, fuera de concurso, la edición número 64 del Festival de Cannes (Francia).

La nueva película de Woody Allen, "Midnight in Paris", que ha inaugurado hoy el Festival de Cine de Cannes fuera de concurso, es una carta de amor a la capital francesa y una de las cintas más románticas y personales de la filmografía del cineasta neoyorquino, según sus actores protagonistas.

Así lo aseguraron la canadiense Rachel McAdams y el británico Michael Sheen en un reciente encuentro con un grupo reducido de medios, entre ellos Efe, en un hotel de Beverly Hills (Los Ángeles), previo al estreno de la película en EEUU el próximo día 20.

"Es una carta de amor preciosa a París. ¡Fijaos en cómo se toma su tiempo para presentar la ciudad al comienzo! Es brillante", dijo la actriz, de 32 años.

Y Sheen añadió: "Es su filme más romántico, el que mejor demuestra su amor por el pasado y por un periodo muy concreto. Creo que eso también la convierte en una de sus obras más personales".

"Midnight in Paris" es una comedia romántica sobre una pareja a punto de casarse (Owen Wilson y Adams) a la que le cambia la vida tras vivir una serie de experiencias en París, una urbe que recibe en este caso el mismo trato exquisito que el realizador dispensó a su Nueva York natal en obras como "Manhattan".

En la cinta, el personaje de Wilson, un guionista de Hollywood con aspiraciones a ser un gran novelista, comienza a imaginar una serie de encuentros con artistas como Ernest Hemingway, Fitzgerald, Salvador Dalí o Pablo Picasso, mientras que el de McAdams comienza a sentirse atraída por un intelectual (Sheen) sabelotodo sobre la ciudad francesa y su historia.

"Sabía que trabajar con Woody iba a ser una experiencia nueva, algo muy distinto. Y resultó ser un tipo increíblemente divertido y generoso, capaz de guiarte si se lo pides y de dejarte libre si también lo requerías. Fue una experiencia que recordaré toda mi vida", comentó la intérprete de títulos como "Chicas malas" o "El diario de Noa" (2004), a quien la prensa del corazón de EEUU relaciona sentimentalmente con Sheen.

Woody Allen posee "ese halo místico que sólo poseen las leyendas", apuntó el galés.

"Giran muchas historias a su alrededor. Algunas son verdad y otras no. A mí me sorprendió, como director porque fue muy meticuloso e incisivo con sus instrucciones. Y como persona, porque es muy divertido a pesar de ese aspecto de estrella del cine mudo, con ese rostro mezcla de felicidad y tristeza", agregó.

Es la segunda vez que Allen rueda en París después de "Todos dicen I Love You", y esta vez se recrea en algunos de sus escenarios predilectos, como la librería Shakespeare and Compnay, el salón de los espejos de Versalles, el jardín de Monet, el museo de L'Orangerie, el museo Rodin, el mercado Paul Bert, la calle Montagne St. Genevieve, la plaza de Notre Dame, la plaza Dauphin o el puente de Alejandro III, entre otros.

Y la presencia en el reparto de Carla Bruni, la primera dama francesa, fue la guinda a la producción.

"Su trabajo fue impresionante y eso que era la primera vez que se ponía delante de las cámaras como actriz. Yo estaba muerta de miedo, así que no puedo imaginar cómo estaría ella", admitió McAdams, quien confesó que nunca imaginó que Allen acabaría llamando a su puerta.

Bruni es "maravillosa", está "muy bien en la película" y "lo hace genial", según Sheen, quien en noviembre estrenará en EEUU "La saga Crepúsculo: Amanecer - Parte 1".

Una agenda apretada le espera a su compañera, que en diciembre regresa a las salas con "Sherlock Holmes: A Game of Shadows" y tiene en la recámara "The Vow" y un filme, aún sin título, de Terrence Malick donde comparte protagonismo con Ben Affleck y Olga Kurylenko.

Antonio Martín Guirado