Miércoles, 11 de Mayo de 2011

El BBVA empeora sus previsones de crecimiento para 2011 y 2012

El servicio de estudios del banco eleva sus previsiones de paro y prevé que este año termine con una tasa del 20,8%

EFE ·11/05/2011 - 11:36h

El servicio de estudios del BBVA empeoró este miércoles su previsión de la tasa de paro para 2011, que situó en el 20,8 %, dos décimas más que en sus anteriores previsiones, aunque mantuvo el pronóstico de crecimiento de la economía para este año en el 0,9%.

Según el informe del BBVA Research Situación España, la recuperación económica en España será "lenta", pese a que podría producirse un crecimiento neto de empleo en el segundo semestre del año.

El estudio empeora también la previsión de crecimiento del PIB para 2012 al situarlo en el 1,6%, casi medio punto menos que en su análisis del mes de febrero. Por lo que respecta al paro, la entidad financiera espera que la tasa de desempleo alcance en 2012 el 20,5%, también por encima de lo anteriormente calculado

En todos los casos las previsiones del BBVA son inferiores a las estimadas por el Gobierno, que espera un crecimiento de la economía del 1,3% para este año y del 2,3% para el siguiente.

Asimismo, añade que la recuperación económica depende en buena medida de la finalización satisfactoria de la recapitalización del sistema financiero, que debe incluir una "rápida y significativa" entrada de capital privado.

La negociación colectiva, "crucial"

Para el BBVA, la reforma de la negociación colectiva y la corrección de ineficiencias en el mercado de trabajo son "cruciales" para retomar cuanto antes la senda de crecimiento de empleo. Ante este elevado desempleo, el estudio indica que se trata de una situación "inaceptable" que requiere una "intensa" moderación salarial y una mayor flexibilidad salarial para que "haya una abundante" creación de empleo.

En este sentido, el economista jefe del Servicio de Estudios, Rafael Domenech, insistió en la necesidad de continuar con las reformas "ambiciosas" e "intensas" para acelerar la salida de la crisis y lograr un crecimiento potencial de la economía superior al 2%.

Aseguró que nuevas reformas estructurales "otorgarían un bonus del 1%" a la economía española, ya que —en su opinión— la tasa de crecimiento potencial para la próxima década no llega al 2%. Además, insistió en que la adopción de las reformas estructurales realizadas hasta el momento ha contribuido a mejorar la percepción de los mercados sobre la situación de la economía española.

No obstante, indicó que para superar el "estancamiento" actual sería "muy beneficioso" cumplir rigurosamente los objetivos de déficit fiscal y mantener el programa de consolidación fiscal, así como avanzar en la reestructuración del sistema bancario.

Domenech aseguró que es "factible" cumplir el objetivo de reducir el déficit público para 2011 hasta el 6 % del PIB, pese a que lo calificó de "ambicioso" y advirtió de que todas las adminitraciones públicas deben cumplir con este compromiso. "Aproximadamente la mitad del ajuste para reducir el déficit público recae sobre las comunidades autónomas", aseveró.

Moderación salarial y una mayor flexibilidad,  las recetas para crear empleo

Asimismo, pese a que no previó desviaciones en las previsiones de gastos e ingresos dijo que si se produjeran habría que "corregirlas inmediatamente" con medidas discrecionales como subidas de impuestos, ya que lo que es "irrenunciable" es el objetivo del déficit. Por ello, propuso la creación de un Consejo Asesor Fiscal, dependiente del Parlamento que supervisara las deudas de las adminitraciones y consideró que así se "aceleraría la reducción de la deuda pública".

Dijo que la introducción de una regla fiscal a partir de 2014, garantizaría la sostenibilidad de la deuda incluso en escenarios adversos. Según los estudios del BBVA, el actual proceso de consolidación fiscal hace que la deuda pública sea sostenible a niveles de crecimento y prima de riesgo a medio plazo. Sobre el mecanismo de fijación de salarios se refirió a la reforma de la Negociación Colectiva y aseveró que los actuales convenios son "muy sensibles" a las desviaciones de la inflación y no se ven nada vinculados a la productividad, "lo que ocasiona que el empleo soporte el peso del ajuste".

"Si las revisiones salariales este año hubieran sido menos sensibles al crecimiento de la inflación hubiera habido un ajuste mayor de los salarios y una mayor creación de empleo", atajó. Por todo ello, defendió que la solución pasa por las reformas en los mercados de trabajo y de los bienes y servicios.