Martes, 10 de Mayo de 2011

El Atlético deja al Racing en primera

La pasividad de De Gea lanza a los cántabros hacia la remontada

JOSÉ MIGUÉLEZ ·10/05/2011 - 22:52h

 

De Gea se fue de El Sardinero con la raya de gol como único recuerdo. No se movió de allí en todo el partido. Atacara o no el Racing, le apareciera el balón por alto o por bajo, de cerca o de lejos. Lo confió el meta todo a sus reflejos, que hace tiempo se activan tarde, con demasiado retraso. La pelota vuela casi siempre más rápido que su vista. Y el Atlético lo acusa. Se acostumbró a vivir una mitad del curso pasado, la estelar, de la seguridad y la sangre fría de su portero, y ahora lo echa de menos. Este martes volvió a fallar De Gea, a conceder goles gratuitos. Y a su costa se animó el Racing, que se levantó de una buena primera media hora del Atlético y acabó remontando. Selló su permanencia en Primera. Los rojiblancos insisten en complicarse el verano, en llegar Europa (si es que llega) a través de la previa.

Como al Atlético no le quedaba espacio para más errores y tocaba darlo todo, Quique decidió no jugársela a cara o cruz, a si tocaba dimisión o ganas de jugar. Así que, pese a las bajas de Costa y Juanfran, optó por mantener a Forlán en el banquillo (siete partidos consecutivos ya fuera del once). Pero los demás tampoco respondieron. Por eso, cerca de la hora, con la derrota en el cogote, el técnico se hartó del 4-2-3-1, también de Elías y su intrascendente forma de jugar, y tiró del uruguayo. Dio lo mismo: el hincha del Peñarol, efectivamente, escogió otra vez manos en los bolsillos.

Pese a las bajas, séptima suplencia consecutiva de Forlán

No ofrecieron mucha mejor imagen sus compañeros. Y eso que durante un buen rato, casi todo el primer tiempo, el Atlético pareció bien apañado. Especialmente para conquistar el centro del campo, por donde Koke, Tiago y Mario se asociaron y se protegieron, gobernaron. El Racing apagó su mordiente salida en cuanto Mario Suárez mandó a la red un balón que Toño escupió de su portería. Y a partir de ahí se dejó dormir por las combinaciones del estrenado centro del campo rojiblanco y amenazar por las ocurrencias del Kun.

Antonio López pudo aumentar distancias al desempolvar su zurda en un lanzamiento de falta a la cruceta, pero fue el Racing el que, contra lo que contaba el juego, marcó antes del descanso. Por mérito de Kennedy, que intentó la sorpresa directa de falta desde una banda, pero sobre todo por demérito de De Gea, que ni se enteró. La pelota le llegaba fuerte, pero centrada, y cuando quiso darse cuenta ya había pasado por un lado.

 Kennedy y Rosenberg dejaron sin premio el gol inicial de Suárez

El Atlético se desplomó tras el empate y se dejó enredar por el Racing, que se puso por delante nada más volver del descanso (Rosenberg retrató a Domínguez en una carrera que De Gea se limitó a contemplar) y, por orden, físico y esfuerzo, ya no se dejó arañar más. Al contrario, Giovani, trescuartista exquisito, fue el que más cerca estuvo del gol. No se lo impidió De Gea, sino el palo. Del Atlético no se supo más.

Racing: Toño; Pinillos, Henrique, Álvaro, Cisma; Kennedy (Francis, m.82), Lacen, Tziolis, Munitis (Christian, m.67); Rosenberg y Giovanni (Luque, m.71).

Atlético: De Gea; Valera, Ujfalusi, Domínguez, Antonio López (Filipe, m.80); Tiago (Fran Mérida, m.85), Mario Suárez; Elías (Forlán, m.57), Reyes, Koke; y Kun Agüero.

Goles: 0-1. M. 11. Reyes saca un córner cerrado, Tiago peina hacia puerta, Toño despeja de puños y Mario Suárez, desde la frontal, devuelve de volea el balón hasta la red. 1-1. M. 38. Kennedy lanza una falta enroscada desde el lateral izquierdo, nadie despeja y De Gea, pese a que va centrada, ni la ve. 2-1. M. 48. Giovani profundiza sobre Rosenberg, que tira una diagonal ante Domínguez, le aprieta en una carrera larga y, tras el despeje forzado y blando del defensa, ya dentro del área, bate a un impasible De Gea.

Árbitro: González González. Mostró tarjeta amarilla a Cisma, Ujfalusi, Reyes y Toño.

El Sardinero: 22.000 espectadores. Minuto de silencio por Severiano Ballesteros. Los jugadores lo guardaron con unas camisetas del golfista puestas y los del Atlético, además, con otras de ánimo a Juanfran, ausente por el fallecimiento de su padre, cogidas de la mano.