Lunes, 9 de Mayo de 2011

El uso de cebos envenenados se mantiene en la mayoría de las comunidades autónomas

WWF publica un ranking sobre la lucha contra el veneno

PÚBLICO ·09/05/2011 - 09:29h

WWF - El alimoche es una de las especies más castigadas por los cebos envenenados.

La organización ecologista WWF ha evaluado la efectividad de las medidas contra los cebos envenenados. Sólo una de las comunidades autonómicas españolas aprueba su examen.

Conservar las poblaciones españolas de buitre negro, alimoche, milano real, águila imperial ibérica o quebrantahuesos es sinónimo de su conservación en Europa y en el mundo ya que su presencia en el resto del continente es ya testimonial, debido principalmente al uso continuado de venenos para eliminar carnívoros competidores del hombre por la caza o la ganadería. Los cebos envenenados en España constituyen la mayor amenaza para estas especies.

Aunque la Estrategia Nacional contra el uso de cebos envenenados, que recientemente cumplió 6 años, buscaba impedir la extinción de las últimas poblaciones de buitres y grandes águilas ibéricas, sus resultados prácticos están siendo escasos. Tan sólo en 2010 se ha conocido la muerte por envenenamiento de trece águilas imperiales y más de cuarenta milanos reales. El águila imperial, una especie en peligro de extinción mundial de la que solo existen 250 parejas, todas ellas en España. El milano real, por su parte, en franco declive y especie declarada en peligro crítico de extinción en varias comunidades autónomas. En definitiva se puede afirmar que el uso de cebos envenenados se mantiene en la mayoría de las CCAA.

El informe "La lucha contra el veneno en España. Clasificación por comunidades autónomas" hace un seguimiento del trabajo de las autonomías, clasificándolas según los resultados obtenidos en 8 criterios: grado de desarrollo de su plan regional, disponibilidad de recursos económicos y humanos, normativa propia, especialización de agentes, transparencia informativa, resoluciones ejemplarizantes, sensibilización de grupos de riesgo y esfuerzos de vigilancia y prevención.

Andalucía, la única aprobada

Andalucía encabeza el ranking , por su notable trabajo de lucha contra el veneno en los últimos años. La comunidad es la única que recibe un aprobado y pasa sin apuros los ocho criterios evaluados, cinco de ellos con buena nota, manteniendo una amplia ventaja sobre sus perseguidoras.

En un segundo grupo, calificado como ‘Necesita Mejorar', se encuentran las otras dos comunidades más extensas del territorio nacional: Castilla-La Mancha y Castilla y León, además de Cataluña y Baleares. En el aspecto positivo destaca la posición de Castilla y León, que ocupa el segundo lugar, gracias a las diferentes medidas aplicadas en 2010 que suponen un primer e importante avance. Baleares ha avanzado en medidas de prevención y vigilancia. En cambio, Cataluña y Castilla-La Mancha, si bien llevan tiempo trabajando en este tema, se han estancado en los últimos años y deben hacer un esfuerzo para llegar al mínimo exigible.

La puntuación del siguiente grupo de calificaciones, ‘Muy Insatisfactorio', la encabeza Aragón. Esta comunidad cuenta con un plan regional de lucha contra el veneno desde 2007 que, sin embargo, ha demostrado ser escasamente operativo, debido sobre todo a la escasez de medidas de vigilancia, investigación y sancionadoras. Le acompañan en esta categoría Asturias y Murcia.

Cerrando la lista se encuentra el grupo que engloba las ‘Graves carencias', donde se agrupa a aquellas comunidades que han desarrollado pocas o muy pocas acciones en la lucha contra el veneno, más allá de recopilar información sobre los casos que se producen o realizar las pertinentes necropsias y analíticas. A Extremadura y Navarra les falta mucho por avanzar. Cabe recordar que Extremadura alberga las principales poblaciones de buitre negro en Europa, una especie muy frecuentemente envenenada y Navarra cuenta con poblaciones relevantes a escala europea de especies como el alimoche, el quebrantahuesos o el milano real, todas ellas muy sensibles al uso de veneno. La situación de Madrid es también llamativa, pues no muestra ninguna reacción, siendo de las pocas comunidades que no se ha comprometido a realizar un plan regional de lucha contra el veneno, pese a tener indicadores muy negativos, como es hecho de ser la provincia española donde se han localizado más águilas imperiales ibéricas envenenadas.

El último lugar del ranking es para la Comunidad Valenciana que, al igual que otras CCAA, no está desarrollando actuaciones reseñables en ningún aspecto, obviando absolutamente la importancia del veneno. Además, ni siquiera ha enviado la información solicitada reiteradamente por WWF.

Luis Suárez, Responsable del Programa de Biodiversidad de WWF España, apunta: "Resulta inconcebible que, pese a que está plenamente asumido desde hace más de una década que el uso ilegal de cebos envenenados supone la mayor amenaza para un amplio grupo de especies en peligro de extinción, las administraciones no hayan actuado en consecuencia". Y concluye: "La respuesta adoptada hasta la fecha por casi todas las comunidades autónomas no es equiparable a la magnitud e importancia del problema y denota una falta de voluntad política, ya que existen suficientes herramientas técnicas y legales para poner freno al problema, tan sólo es necesario aplicarlas".