Lunes, 9 de Mayo de 2011

La sociedad mexicana exige el fin de la violencia y la impunidad

Centenares de miles de personas piden en 40 ciudades una paulatina desmilitarización

MAJO SISCAR ·09/05/2011 - 01:00h

Marcha contra la violencia en Ciudad de México. ap

Hacer un pacto ciudadano para cambiar la estrategia de combate abierto al narcotráfico y poner fin a la impunidad que corroe el país. Así lo exigió el conocido poeta Javier Sicilia, cuyo hijo fue asesinado el pasado 28 de marzo junto a otras seis personas, al encabezar una multitudinaria marcha contra la violencia en la Ciudad de México. La sociedad se sumó a la convocatoria de Sicilia, y centenares de miles de personas se movilizaron este fin de semana en más de 40 ciudades del país para demostrar su hartazgo con la guerra abierta entre los cárteles del narcotráfico y el Ejército que ya se ha cobrado 40.000 víctimas mortales, y mantiene a otras 18.000 personas desaparecidas.

Cerca de 200 organizaciones civiles han firmado las exigencias que leyó Sicilia al acabar la marcha central en Ciudad de México y donde se exige un pacto que "reconstruya el tejido social" y dé un nuevo enfoque para recuperar la seguridad en el país. Ante la situación actual, que consideran de "emergencia nacional", proponen cambiar los mecanismos de combate al narcotráfico, una paulatina desmilitarización y adoptar una serie de medidas para reforzar la educación y la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones.

El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad empezará a reunirse el próximo 10 de junio y espera que el Gobierno le escuche porque, si no, llamarán a la desobediencia civil. "Hay que tener huevos para no claudicar, para no pagar impuestos y hacerlo todos, para rodear al Senado o a la Cámara de Diputados hasta que nos hagan caso", espetó Sicilia. El poeta también pidió el fin de la impunidad y dio al Gobierno un plazo de tres meses para esclarecer ocho casos simbólicos de los miles que mantiene el país sin resolver, entre el que se encuentra el de su hijo.

Sicilia ha conseguido por primera vez reunir a ciudadanos y colectivos con puntos de vista muy distintos: empresarios, asociaciones cívicas de derecha a izquierda, católicos, gays, migrantes e indígenas. Todos ellos gritaron su hartazgo.