Martes, 15 de Enero de 2008

El Papa suspende una visita a la Universidad de Roma y se desata la polémica

EFE ·15/01/2008 - 18:31h

EFE - Varios estudiantes participan en una protesta contra la visita de Benedicto XVI a la universidad de La Sapienza en Roma.

El papa Benedicto XVI ha suspendido la visita que tenía prevista realizar a la Universidad La Sapienza de Roma el próximo día 17, según informó hoy el Vaticano.

La cancelación de la visita se ha debido a que 67 profesores habían pedido al rector que revocase la invitación, al considerar al Papa un "oscurantista que en 1990 decía que el proceso de la Iglesia contra Galileo fue razonable y justo".

Grupos de estudiantes habían convocado manifestaciones de protestas para el próximo jueves y hoy un centenar tomó el rectorado de La Sapienza para exigir poder manifestarse libremente por la Ciudad Universitaria el día de la visita.

Los estudiantes tenían previsto organizar en el recinto universitario una "marcha sonora" a la misma hora que hablara el Papa, con el objetivo de que llegase el ruido hasta el Aula Magna.

Asimismo tenían previsto celebrar una "Frocessione" (palabra inexistente creada con el término "frocio" -maricón- y procesión), un cortejo para protestar por la negativa del Vaticano a reconocer a las parejas homosexuales.

En las últimas horas había arreciado la protesta y la división entre los estudiantes, así como el enfrentamiento verbal entre profesores y la clase política, por lo que el Vaticano hizo público hoy un corto comunicado en el que anunciaba la suspensión.

"Debido al caso bien conocido en relación a la visita del Santo Padre a la universidad La Sapienza, que por invitación del Rector Magnífico tendría que haberse celebrado el 17 de enero se ha considerado oportuno postergar el evento. El Santo Padre enviará de todos modos el discurso previsto", se limitó a señalar la Santa Sede.

Aunque la crispación era alta, la clase política esperaba que de aquí al jueves las aguas volvieran a su cauce y la visita se celebrase con normalidad.

"Condeno a quien ha provocado tensiones inaceptables. Siento pesar por la decisión del Pontífice y estoy amargado. Le renuevo la invitación para que mantenga el programa previsto", afirmó el primer ministro, Romano Prodi.

El líder de la oposición, Silvio Berlusconi, afirmó que el Papa ha sido obligado a renunciar en nombre de un "fanatismo que nada tiene que ver con el laicismo, es el signo de la intolerancia".

Para el alcalde de Roma y líder de la izquierda, Walter Veltroni, la presión que ha llevado a la renuncia es "una derrota de la cultura liberal".

Aunque en un principio no se descartó que la suspensión estuviera relacionada con la seguridad, el ministerio de Interior aseguró que estaba garantizadas todas las medidas y todo controlado.

Fuentes vaticanas precisaron que, tras la división del profesorado, no era cuestión de aceptar la invitación. "Es como cuando invita una familia y después sus miembros comienzan a dividirse", dijeron.

Según los medios italianos, que citan fuentes de la seguridad italiana, detrás de la cancelación está la preocupación del Vaticano por salvaguardar la imagen del Papa y evitar que una manifestación en su contra fuera difundida por televisión a todo el mundo.

También influyó el temor a enfrentamientos de los estudiantes con la Policía, según esas fuentes.

Tras conocerse la cancelación, grupos de estudiantes contrarios a la visita lo celebraron como una victoria.

El pasado fin de semana 67 profesores pidieron al rector que se anulara la visita por considerar a Benedicto XVI es un "oscurantista" que justificó el proceso contra Galileo.

Según los profesores, en su mayoría físicos, entre ellos Andrea Frova (autor de un libro sobre Galileo y la Iglesia) y Carlo Maini (presidente del Consejo Nacional de Investigación) aquellas palabras del Papa, por entonces cardenal Joseph Ratzinger, "nos ofenden y nos humillan".

El cardenal Zenon Gracholewski, prefecto de la Congregación para la Educación Católica, salió en defensa del Papa y dijo que se trataba de una acción de "ostracismo" y subrayó que el Pontífice es un hombre de cultura, abierto al diálogo y a la confrontación.