Domingo, 8 de Mayo de 2011

"Siempre he creído en el sueño americano"

Jaume Collet-Serra. Director. El cineasta catalán afincado en Hollywood estrena en España ‘Sin identidad' tras encabezar la taquilla en EEUU

ÁLEX VICENTE ·08/05/2011 - 08:00h

Nació hace 37 años cerca de Barcelona, pero Jaume Collet-Serra es un puro producto de las colinas de Hollywood. De pequeño soñaba con cruzar el charco para dirigir esas superproducciones que tanto le fascinaban. De mayor se ha convertido en promesa del cine de género tras el éxito de su cuarta película en la taquilla estadounidense. Sin identidad, que el próximo viernes llega a las salas españolas, ya ha recaudado más de 80 millones de euros alrededor del mundo. En ella, un científico de viaje en Berlín el revalorizado Liam Neeson despierta de un coma y descubre que un intruso le ha confiscado su personalidad. Apadrinado por el productor Joel Silver (Arma letal y Matrix), Collet-Serra firma un thriller de excelente factura y ritmo trepidante, repleto de persecuciones ejemplares y secundarios con sustancia. Cine de palomitas no exento de calidad, que podría catapultarle a la primera división. Todavía abrumado por este éxito inesperado, el director ultima su próximo rodaje, Harker, relectura del mito de Drácula que producirá Leonardo DiCaprio.

¿Se esperaba un éxito de esta magnitud?

"El éxito del filme fue una sorpresa para mí y para el estudio"

Fue una sorpresa para mí y para el estudio. Antes del estreno, los estudios intentan adivinar qué pensará el público acerca de la película organizando proyecciones en la que el público puntúa. Nosotros conseguimos notas tirando a bajas. Había cierto interés por la trama y por Liam Neeson, pero nada dejaba esperar algo de estas dimensiones.

¿Se sintió, durante unos días, como el rey del mundo?

No, hombre. Ni siquiera estaba en Los Ángeles. Me encontraba localizando un episodio piloto en Puerto Rico para una serie de vampiros que me ha encargado la ABC. Lo mejor es estar ocupado y disfrutar del momento sin que se te suba el éxito a la cabeza. Unas veces tienes éxito y otras no. Es mejor mirar para adelante.

"He querido trabajar en Hollywood desde que tengo uso de razón"

¿Por qué decidió hacer carrera en EEUU?

He querido trabajar en Hollywood desde que tengo uso de razón. De pequeño, me encantaban Indiana Jones, Regreso al futuro y La jungla de cristal. Todo me conducía hacia este tipo de cine. Decidí que sería director a los 7 años, cuando alguien me contó que director de cine existía como profesión. Más tarde, después de cuatro años en un internado, mis padres me apuntaron a la American School de Barcelona, porque sabía que, si quería estudiar cine, tendría que irme a Estados Unidos. Entonces no había las escuelas de cine que existen hoy en Barcelona. Mi intención era comenzar desde lo más bajo y ganarme mi sitio. Y así es cómo ha sucedido.

Suena como el ejemplo perfecto del sueño americano.

"No sé qué soy, pero americano seguro que no; lo que soy es muy catalán"

Absolutamente. Siempre he creído en el sueño americano. EEUU es un lugar donde, si trabajas duro, puedes conseguir lo que te dé la gana. Yo soy la prueba viviente de ello. Claro, también hay que tener un poco de suerte. Pero lo que más importa es tu capacidad de trabajo. Tienes que saber que no todo ha sido fácil. Llevo desde los 18 años allí y he vivido muchos altos y bajos. La gente no sabe cosas por las que yo he pasado en lo personal y en la profesional.

¿Por ejemplo?

En algunos momentos me he sentido muy desesperado. Cuando el público no responde en taquilla como te esperabas o quieres hacer proyectos que no te dan, vives situaciones duras. Por ejemplo, cuando se negaron a que rodara Whiteout, esa película con Kate Beckinsale en la Antártida, me lo tomé muy mal. Estaba convencido de que era lo que quería rodar. Me moría de ganas por rodar ese desastre. Suerte que no salió.

¿Cómo reaccionó su familia cuando, siendo un adolescente, le anunció que se iba a vivir a Los Ángeles?

No le cogió por sorpresa. De alguna manera, creo que siempre supo que me iba a marchar. Fue difícil vivir lejos de mis padres siendo tan pequeño, pero tampoco soy un caso único en el mundo.

¿Se sintió apoyado?

[Silencio] Mi madre siempre me apoyó. Bueno, es que tampoco se puede parar a un hijo

La película habla de identidad. ¿Cuál es la suya?

No me siento estadounidense. Yo soy lo más español que hay, o lo más catalán.

Se dice que le han concedido la nacionalidad estadounidense.

Es mentira. No tengo la nacionalidad. No sé qué soy, pero americano seguro que no. Lo que soy es muy catalán. No me pierdo un partido del Barça ni muerto.

Qué ironía que le tocara rodar una película sobre el Real Madrid, Goal 2'.

Intenté por todos los medios que modificaran el guión, pero no fue posible. Tenían un contrato con Adidas y no se podía cambiar el equipo. Lo hice porque soy un enamorado del fútbol. Pero sí, tal vez les deba una película sobre el Barça a los catalanes [risas]. Me gustaría rodar en Catalunya, pero con una historia que tenga sentido. Que tenga que ver con la cultura y la identidad catalanas.

Hasta Sin identidad', parecía un director muy vinculado al cine de terror.

El terror no me gusta especialmente. Creo que fue una manera fácil de empezar. No tuve que pasar por el cortometraje ni por el bajo presupuesto. Joel Silver, que había visto algunos de mis videoclips y anuncios, me ofreció 30 millones para rodar La casa de cera con Paris Hilton. Soy consciente de que era sólo una peli de terror normalita, pero permitió hacerme un sitio.

The New York Times' calificó Sin identidad' como una buena película de serie B. ¿Elogio o insulto?

Pues no lo sé. A mi entender, esta película no es ninguna pequeñez. Tal vez lo digan porque es cine de género. La verdad es que no entiendo muy bien esas categorías. Y el público tampoco entiende de categorías, visto el resultado en taquilla. De lo que no hay ninguna duda es de que Liam Neeson es una estrella.

¿Tuvo margen de maniobra ante la rigidez que imponen los códigos del género?

Un director siempre debe intentar aportar algo respecto a lo establecido y lo convencional. Y todavía más cuando es relativamente joven. A la vez, las convenciones del género siempre se tienen que respetar. No puedes faltar el respeto al género, porque sería como faltar el respeto al público. Como director, no quiero sentirme más listo que el espectador.

¿Por eso le gusta tanto Alfred Hitchcock?

Era el maestro del género y resulta una influencia en todo lo que hago. Su prioridad era que el público disfrutara con la película y nunca se ponía por encima del espectador, que es algo que respeto mucho. En esta película hay muchos préstamos de Hitchcock, como ese protagonista normal y corriente en circunstancias extraordinarias, un hombre equivocado convertido en falso culpable o la femme fatale rubio platino que encarna January Jones, que vendría a ser una nueva Grace Kelly. Seguro que Hitchcock la habría contratado.

¿También hay préstamos de Roman Polanski?

Menos que de Hitchcock. Polanski hubiera hecho una película mucho más perversa y extraña, más psicológica y con más connotaciones sexuales.

La trama recuerda bastante a Frenético'.

Frenético me gustaba de pequeño, pero ahora la encuentro muy larga. Este tipo de películas tienen que ser cortas. Si no, el público pierde interés en la historia. Hitchcock aconsejaba que nunca superaran los 90 minutos.

Todos los personajes parecen estar buscando su identidad.

Así es. La inmigrante de los Balcanes, a quien interpreta Diane Kruger, necesita conseguir papeles, porque de ellos dependerá la posibilidad de tener una identidad. Y el personaje de Bruno Ganz, un ex agente de la Stasi, ha dejado de ser relevante en el mundo de hoy. Tiene que redefinir su identidad para serlo.

Se le ha acusado de ser demasiado benevolente con ese personaje, tratándose de un agente de la policía secreta de la RDA.

El personaje tenía que caerle simpático al espectador. Y tenía lógica que estuviera orgulloso de lo que ha hecho. Además, es alguien que ya no supone ninguna amenaza. Puede que haya hecho cosas muy malas en el pasado, pero todos tenemos derecho a la redención. No creo que el pasado nos defina.

Salvando las distancias, ¿habría caracterizado de la misma manera a un antiguo franquista?

Sí. Si fuera alguien que se ha arrepentido de lo que ha hecho, sin duda. Mi personaje se redime ayudando a un hombre en dificultades. Y tampoco es que le haya concedido un happy end, así que no entiendo ese tipo de críticas.

¿Siguió la polémica sobre la ley Sinde' en España?

Como creador, lo que quiero es que se respeten los derechos de autor. Pero, como ciudadano, no quiero que una ley infrinja los derechos fundamentales de las personas, como la libertad de expresión. No estoy muy de acuerdo con esa ley. Había otras maneras de hacerlo.