Martes, 15 de Enero de 2008

Lo que cuenta el ADN

Un equipo de  investigadores de Santiago está a la vanguardia mundial en genética forense

PANCHO TRISTÁN ·15/01/2008 - 21:39h

Este es el lugar en el que el pedazo de un cuerpo muerto cuenta más cosas que un maestro de escuela. Aquí, en este lugar, hay ahora mismo una investigadora en bata verde, patucos, guantes, gorro para el pelo, mascarilla; la mujer es una burbuja de aislamiento en sí misma y tiene en sus manos un enorme fémur.

En este lugar, llevar un hueso en la mano es como ponerse unas gafas: de lo más normal. Un fémur sólo es aquí un resto del que se puede extraer ADN para desarrollar una investigación.

Este lugar es el Instituto de Medicina Legal de la Universidad de Santiago de Compostela (USC).

La semana pasada, la prensa de medio mundo estaba pendiente de lo que aquí pasaba: la Fiscalía colombiana les había encargado que determinasen si el niño Juan José David Gómez era realmente el hijo de la ex candidata vicepresidencial Clara Rojas, hoy ex secuestrada.

Resultó ser que el niño era quien creían que era. Casos como el de las niñas de Alcásser o el 11-M también pasaron por aquí.

"En el caso del 11-M, trabajamos con SNP de origen geográfico”. Los polimorfismos de base única o SNP son una clase de marcadores genéticos y quien habla ahora de ellos es la catedrática y directora de la sección de Genética del Instituto de Medicina Legal, María Victoria Lareu.

Ese comentario sobre el 11-M es una de las pocas cosas que cuenta sobre los célebres casos con los que han trabajado en el Instituto compostelano. Lo suyo es la ciencia y, dada la importancia de la información que generan, también la discreción.

Equipo de referencia

Junto al también catedrático Ángel Carracedo y a un equipo de científicos integrado principalmente por mujeres, Lareu puede presumir de pertenecer a un equipo que es referencia mundial en el campo de la genética forense.

El secreto está, dice ella, en la apuesta continua por la investigación, la formación y la utilización de las tecnologías más modernas.

Los marcadores genéticos que sirvieron para verificar la filiación del niño colombiano que  protagonizó el caso Emmanuel o para identificar el origen geográfico de restos mortales del 11-M integran un conjunto de SNP que ha sido estudiado y seleccionado por un consorcio formado por cuatro equipos científicos europeos: uno inglés, otro danés, un tercero alemán y el Instituto de Medicina Legal de la USC.

A raíz de aquel trabajo, el laboratorio compostelano dispone hoy de marcadores más eficientes. Un marcador genético es una secuencia de ADN cuya ubicación es identificable en un cromosoma y cuya herencia se puede rastrear. “Trabajamos con dos sets diferentes de SNP”, explica María Victoria Lareu, “unos de identificación individual, que son los que te van a distinguir a ti de mí o de otra persona, y después trabajamos con SNP de origen geográfico. Cuando utilizas una muestra biológica, analizando esos SNP,puedes determinar si la ha dejado un caucásico, un africano, un asiático… Este último es el set que utilizamos en la investigación del 11-M. Ahí era especialmente importante conocer el origen de los restos. Ahora, estamos trabajando en investigación con conjuntos de SNP que se relacionen con el color de la piel, los ojos, el pelo…”.

Años de esfuerzo

En el despacho del director del Instituto de Medicina Legal de la USC, Ángel Carracedo, hay recuerdos llegados de Uruguay, de Colombia, de El Salvador. “Hemos trabajado con países y con investigadores de todo el mundo”, explica Lareu.

El Instituto de Medicina Legal de la USC ofrece servicios forenses básicos –en genética, toxicología, clínica y patología– y, además, desarrolla investigaciones propias,  genera nuevas técnicas. Los actuales éxitos del Instituto de Medicina Legal son producto de 30 años de esfuerzo. “Cuando entré aquí, trabajé durante tres años sin cobrar”, explica María Victoria Lareu.

El Instituto es, también, una metáfora de la situación de la ciencia en España: los investigadores son un ejército de becarios que se dejan las pestañas cada día en unas instalaciones que podrían servir de inspiración
para diseñar minipisos.

De la mochila de Vallecas, a las niñas de Alcásser

 Dice María Victoria Lareu que cuando llegan al laboratorio casos como el del niño colombiano, la única diferencia es la premura: “Trabajamos con el mismo rigor, como es lógico, pero estos casos suelen ser muy importantes y todos dejamos aquello en lo que estamos para dedicarnos a estos casos, que a veces son de trascendencia mundial”.

La relación de investigaciones forenses que se han apoyado en el trabajo del Instituto de Medicina Legal de la USC es espeluznante: desde las niñas de Alcásser, a las víctimas del tsunami que inundó de desgracia al sureste asiático, pasando por la muerte de Ramón Sampedro o el 11-M.

En este último caso, además de realizar informes sobre las víctimas, trabajaron con la mochila de Vallecas.

El método de trabajo

El Instituto trabaja también por encargo para particulares, y para investigaciones de las fuerzas de seguridad y la justicia. El procedimiento, explica Lareu, siempre es el mismo: “Lo primero, cuando llegan las muestras al laboratorio, es hacer una extracción de ADN. El ADN lo vamos a encontrar en todos los vestigios biológicos. Una vez que tenemos la muestra, hacemos una técnica que se llama PCR, que es la reacción en cadena de la polimerasa. Lo que hace es amplificar, multiplicar un trozo que a nosotros nos interesa. El ADN tiene 3.000 millones de pares de bases. Nosotros nos quedamos con un trozo de ese ADN, que mide, a lo mejor, 200 pares de bases y eso es lo único que queremos analizar”.

Explica la directora de genética del Instituto que pueden “analizar muestras muy pequeñas”, que los avances científicos experimentados en los últimos años permiten hoy extraer ADN de huellas dactilares: “Cuando tocas algo, dejas células epitaliales y en esas células, hay ADN”, afirma.

Todo suena a serie de la televisión. Y la televisión es, en buena medida, uno de los factores que han puesto de moda la genética forense. Y la moda, como siempre, también tiene su lado malo: “No puede ser que un señor vaya a televisión a decir que hace pruebas de paternidad con un chupa-chup”, defiende Lareu, que critica también “ que pase lo que está sucediendo en Granada, donde ahora ya hay kits de paternidad en las farmacias que se pueden comprar sin consentimiento de nadie, olvidando que esas pruebas sólo deben hacerse para proteger al niño. Eso debería estar regulado”, añade.