Martes, 15 de Enero de 2008

Uribe pide gestos a las FARC para no llamarles terroristas

G.C. / Agencias ·15/01/2008 - 21:36h

El drama, y las presiones diplomáticas, movieron ayer minimamente las rígidas posturas del presidente de Colombia Álvaro Uribe respecto a la violencia que azota su país. El mandatario colombiano señaló que estaría dispuesto a reconocer el carácter beligerante de los grupos guerrilleros si éstos dieran muestras de querer avanzar hacia la paz .

De un plumazo, Uribe reconoció que en Colombia existe un conflicto armado, algo que siempre se ha negado a contemplar, y que hay posibilidades de desbloquear un proceso  que desde 2002 sólo entiende el lenguaje de las armas.

"En el momento en que las FARC hagan demostraciones de buena fe, el Gobierno estaría dispuesto a concederles todos los beneficios dentro de la Constitución y pediría al mundo que deje de llamarles terroristas", puntualizó el mandatario colombiano. "Lo humanitario no puede excluir la seguridad", concluyó Uribe.

La respuesta negativa a esta proposición oficial llegó horas después desde "algún lugar de las montañas de Colombia" a través de un comunicado insertado en una página web habitualmente utilizada por las FARC: "Nada nuevo. Así ha sido todos estos largos años. Nada que rompa los esquemas. Nada creativo. Todo cuadrado. Las FARC ya han propuesto diálogos de paz que conduzcan a crear una nueva Nación".

Uribe propuso a la guerrilla "una zona de encuentro" en el centro de Colombia para negociar durante 90 días el fin de la violencia. Las FARC contestaron que ese lugar debe ser Pradera y Florida, dos vastas áreas selváticas al sur del país controladas por el Ejército tras años de combates con la insurgencia.

En medio de esta zozobra, tres congresistas estadounidenses del Partido Demócrata de visita oficial en Colombia coincidieron al apuntar que si las FARC no quieren "ser tratados como un grupo terrorista, deben dejar de secuestrar y de violar el derecho internacional".

Sin embargo, destacaron el papel de Hugo Chávez en la liberación de dos rehenes y mostraron su preocupación "por la aportación económica de empresas estadounidenses a grupos paramilitares".