Sábado, 7 de Mayo de 2011

El Ejército sirio ocupa los barrios suníes de Baniyas

Seis muertos por disparos durante una manifestación

EUGENIO GARCÍA GASCÓN ·07/05/2011 - 11:53h

La violencia se extiende en Siria siete semanas después de que comenzaran las protestas y el Ejército está cada vez más implicado en la represión de las manifestaciones que se multiplican por distintas ciudades del país.

Los tanques entraron este sábado en la ciudad de Baniyas, en la costa del Mediterráneo, una localidad de población mixta sunní y alauí. Según dijeron algunos testigos, aunque esto no se pudo confirmar de manera independiente, los militares sólo se desplegaron en los barrios suníes y no en los alauíes. El presidente Bashar al Asad pertenece a la minoría alauí, que es una secta chií, aunque es completamente secular.

El Gobierno corta la luz, la electricidad y la línea telefónica en la ciudad costera

Informaciones sin contrastar indican que la esposa del presidente, Asma al Asad, abandonó el país hace un par de semanas para establecerse en Londres con sus hijos. Asma, que es hija de una familia siria aunque se ha educado en el Reino Unido y tiene la nacionalidad británica, se alejó de esta manera del torbellino que se desencadenó el 15 de marzo y que según una ONG siria basada en Londres ha costado la vida a 800 personas. Otras ONG estiman que el número de muertos se eleva a 600 o 700.

Los activistas dijeron que columnas de tanques y blindados para el transporte de tropas entraron en Baniyas a primera hora de la mañana, después de haber permanecido acampados fuera de la ciudad durante varios días. Las autoridades indicaron que Baniyas se había convertido en un centro del salafismo, una corriente radical del islamismo sunní que pide la vuelta a la religión simple que se vivió en la Península Arábiga en la época del profeta Mahoma en el siglo VI.

La ciudad de Baniyas, de unos 50.000 habitantes, ha sido testigo de algunas de las manifestaciones más numerosas que han tenido lugar en el país contra el régimen y también una de las que ha visto más muertos en las últimas semanas. Los soldados registraron las casas en Baniyas y en otros pueblos de la zona, y detuvieron a un número impreciso de hombres. Una pancarta que portaban los manifestantes decía: "Queremos una constitución nueva en la que participen todas las sectas y nacionalidades".

La esposa y los hijos del presidente Al Asad han salido de Damasco

Las ONG estiman que el viernes murieron en Siria unas 27 personas. El Gobierno dijo que también murieron diez miembros de las fuerzas de seguridad en la ciudad de Homs. Hoy murieron seis personas por disparos de bala, entre ellas cuatro mujeres durante una manifestación celebrada en Marqab, una aldea cercana a Baniyas. Las fuerzas de seguridad dispararon indiscriminadamente contra las 150 manifestantes que pedían la liberación de los hombres detenidos. Los militares instaron a las mujeres a que volvieran a sus casas, pero no obedecieron y los soldados abrieron fuego contra ellas.

Los tanques y blindados se desplegaron en tres barrios suníes y mixtos al tiempo que la ciudad se quedaba sin agua, electricidad y teléfono. Esta misma situación se ha dado con anterioridad en Derá, la localidad del sur donde se iniciaron las protestas y la que ha resultado más castigada por el Ejército.

Miles de detenidos

El Ejército dijo que los militares están persiguiendo a los "terroristas" que hay en Baniyas y Derá, y que en las últimas horas han capturado armas y municiones que usaban contra ellos. Los soldados también han practicado detenciones en varias ciudades. El número de arrestados desde marzo, según una ONG, se eleva a varios millares.

El grupo de Facebook Revolución Siria 2011, uno de los más activos, ha instado al presidente Asad a que autorice las manifestaciones pacíficas, libere a los presos políticos y convoque elecciones libres en el plazo de seis meses. Asad no ha respondido a estas demandas. Hace unas semanas, el Gobierno levantó el estado de excepción, pero la medida no ha tenido ninguna repercusión sobre el terreno.