Viernes, 6 de Mayo de 2011

El PP incendia la campaña y acusa al PSOE de legalizar a ETA

Los conservadores acusan en tromba al Gobierno de favorecer que "los terroristas" estén en las instituciones a través de Bildu.

PERE RUSIÑOL ·06/05/2011 - 23:59h

Acto de Bildu en Bilbao para celebrar que la coalición puede presentarse a las elecciones. AP

Fue la decisión de seis magistrados contra cinco, pero esto es España, en mayo de 2011 y a las puertas de unas elecciones municipales y autonómicas con aroma de generales: el aval del Tribunal Constitucional para que Bildu, la coalición impulsada por el partido del primer lehendakari elegido en las urnas tras el franquismo, pueda presentarse a los comicios se convirtió, tras la traducción del PP y su entorno, en la decisión del Gobierno del PSOE de legalizar ETA.

La primera jornada de campaña se desarrolló, pues, entre llamas: el PP, en cabeza en los sondeos pero a la búsqueda de una victoria tan aplastante que convierta casi en inevitable la llegada de Mariano Rajoy a la Moncloa en 2012, no sólo culpa ya a los socialistas de los cinco millones de parados, sino que desde el minuto uno de la campaña ha subido varios enteros su apuesta, acusándole ya directamente de entregarse a ETA, vía Bildu.

Aguirre encabezó la respuesta más dura y menos matizada de todo el partido

La ofensiva del PP movilizó a sus dirigentes en toda España con un mismo argumentario nacido de la nota que el partido difundió minutos después de conocer la sentencia, en la que, tras expresar "respeto", consideraba que las listas de Bildu estaban "diseñadas por ETA-Batasuna".

A partir de este marco, cada dirigente eligió el nivel de estridencia, muchos olvidando ya lo de "respeto": los más duros de Jaime Mayor Oreja a Esperanza Aguirre, eliminando cualquier atisbo de matiz y señalando al Gobierno con palabras muy gruesas.Pero también los más vinculados al poder de Génova, como Soraya Saénz de Santamaría y Esteban González Pons, se sumaron a la competición informal de ver quién gritaba más alto: la portavoz parlamentaria puso en duda la lealtad de los magistrados a la Constitución y el vicesecretario de Comunicación afirmó: "Con escolta y buen sueldo, es muy fácil decir que Batasuna se presente y quedar de demócrata mundial".

Dentro de la dureza, el más suave fue quizá el propio líder, Mariano Rajoy, a medio camino entre los que desean encabezar la ola movilizadora que creen detectar en la polémica de Bildu y los gurús que le aconsejan evitar todo gesto que asuste a parte del electorado como mejor atajo para llegar a la Moncloa. La decisión del Constitucional, dijo Rajoy en un acto en Extremadura en que no aceptó preguntas, es "un paso atrás evidente en la lucha contra ETA" y permite que "las listas patrocinadas por ETA-Batasuna puedan presentarse a las elecciones".

Pons: "Con escolta y buen sueldo, es muy fácil quedar de demócrata mundial"

Si en algún momento el PP quiso anclar su posición en la zona más moderada de la nota que difundió tras conocer la sentencia, se lo puso muy difícil su beligerante entorno mediático, que, según el catedrático de Sociología de la Complutense Félix Ortega y autor de La política mediatizada, es en realidad el que ejerce en España el liderazgo de la derecha, arrastrándola hacia posiciones extremas.

Algunos de los titulares en primera página de la prensa conservadora de ayer fueron: "El PSOE lleva a ETA a las urnas" (La Gaceta), "ETA gana, España pierde" (La Razón), "El TC avala a los proetarras" (Abc), "Seis jueces del TC propuestos por el PSOE legalizan Bildu-Batasuna" (El Mundo).

La línea de Aguirre

Bildu coincide con el PP en que el Ejecutivo inspiró la sentencia

La presidenta madrileña y candidata a la reelección, Esperanza Aguirre, se situó desde primera hora en la línea que empujaba su quiosco: "El balance de estos siete años de Gobierno socialista es una España arruinada, una España dividida y ETA en las instituciones. Y que no se engañe nadie: si ETA vuelve a estar en las instituciones es porque así lo han querido los socialistas".

Y luego, más en su Twitter: "Especial recuerdo a las víctimas de ETA que se han jugado la vida para recolectar las pruebas irrevocables de que Bildu es maniobra etarra". En la misma línea, entre muchos otros, Jaime Mayor Oreja: "Es un proyecto pactado entre ETA y el Gobierno. Los dos protagonistas son ETA y Rodríguez Zapatero".

La virulencia fue tal que uno de los asuntos que más une al PP acabó abriendo un fuego interno al encadenar varios de sus dirigentes como Alejo Vidal-Quadras y Carlos Iturgáiz peticiones en favor de romper la colaboración con los socialistas en Euskadi, algo de lo que ni Antonio Basagoiti ni la dirección nacional quieren oír hablar.

Marcha de víctimas el 14-M

La espiral de agitación también ha abierto al PP otro frente amigo, pero incontrolable: algunas de las asociaciones de víctimas han convocado una manifestación el día 14, en plena campaña.

Paradójicamente, una de las formaciones que más acompañó a los conservadores en su lectura tan política del fallo del Constitucional, como si éste fuera una mera correa de transmisión del Gobierno del PSOE, fue la misma Bildu, desde el otro lado de la trinchera: "Tenemos claro que tanto en la decisión de ayer como en las anteriores el poder político ha tenido su función", opinó el portavoz Pello Urizar, quien subrayó: "Ponemos en duda que en el Estado español exista la separación de poderes", informa Efe.

En medio del cruce de misiles y recibiéndolos de ambos lados y aun de otros como IU, ICV, ERC y PNV, que les reprochan la actitud de la abogacía del Estado, el PSOE y el Gobierno se aferraron al guión que el partido difundió por escrito y que el vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubal-caba, expuso tras el Consejo de Ministros y que se condensa en expresar respeto por las decisiones de los tribunales y prometer firmeza contra ETA.

"Acatamos y respetamos la sentencia del Tribunal Constitucional", insistió Rubalcaba, quien calificó de "auténtica insidia" que se acuse al Ejecutivo de presionar a los magistrados, informa Carolina Martín.

Ante tantas embestidas y de tal calibre llegando simultáneamente de tantos flancos, los socialistas aparcaron las divisiones internas sobre Bildu que habían aflorado con exuberancia antes de la sentencia. Mientras diluvie, se quedarán en el refugio.

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