Sábado, 7 de Mayo de 2011

Rajoy no desautoriza al coro que ataca al Gobierno por Bildu

Afirma que se ha dado "un paso atrás" y mantiene que la lista abertzale está "patrocinada por ETA"

MARÍA JESÚS GÜEMES ·07/05/2011 - 00:13h

El presidente del PP, Mariano Rajoy, no dará orden de romper el Pacto Antiterrorista ni el acuerdo que su formación mantiene en el País Vasco con el lehendakari, Patxi López, aunque a una parte de su militancia le gustaría que lo hiciera.

El jefe de la oposición ya se olía lo que iba a ocurrir. Todos los que le rodean admiten que horas antes de que se conociera el fallo del Tribunal Constitucional sobre Bildu sospechaban el resultado final. "Y eso que Manuel Aragón se portó", tal y como señalan fuentes cercanas a Rajoy.

La primera reacción de la derecha se conoció pocos minutos después de la pegada de carteles y llegó en forma de comunicado. "El PP acata pero lamenta", era su idea principal. Rajoy eludió pronunciarse. Pero ayer no tuvo más remedio que hacerlo de viva voz y de forma más solemne.

Tres apuntes. Rajoy dijo que su partido aceptaba la sentencia pero que "no la compartía", indicó que, a su juicio, se trataba de "un paso atrás evidente" en la lucha contra el terrorismo y aunque pidió al Gobierno que siguiera buscando la impugnación de las listas de Bildu, se abstuvo de criticar el papel que este ha desempeñado durante todo el proceso. Y una clave: "Lamentamos la decisión del TC que permite que las listas patrocinadas por ETA-Batasuna puedan presentarse en contra de lo que afirmó el Supremo".

El dirigente conservador que sólo quiere hablar de economía y paro, hizo una excepción a la regla ante el alcance de la noticia. "Quisiera fijar posición", dijo en una declaración en la Feria del Jamón Ibérico de Jerez de los Caballeros (Badajoz), dentro de su ruta por Extremadura, en la que no estaba previsto que los periodistas realizaran ni una sola pregunta.

Rajoy quiso salir a explicar cuál era la postura oficial del PP frente a la expectación de sus afiliados por conocer su opinión y también ante el alud de voces críticas de algunos de sus compañeros de filas como Esperanza Aguirre o Jaime Mayor Oreja. Su jefe no los desautorizó.

Reparto de roles

Al contrario. Sus declaraciones le vienen bien. Mientras él se reserva el papel de hombre de Estado, los demás, el ala más dura de su partido y sus lugartenientes, se ocupan de la denuncia más radical. De ese modo una parte de su electorado se mantiene movilizado y él puede seguir pidiendo el voto de los socialistas desencantados sin que chirríe con sus mensajes. El peligro que corre es que, al final, juega con un doble discurso que confunde.

En todo caso, Rajoy nunca ha querido y así lo ha transmitido en el Comité de Dirección que se hiciera de este asunto un eje fundamental del debate. Considera que con ello sólo se le da a los socialistas artillería pesada para que sigan acusando a los suyos de torpedear la lucha contra el terrorismo.

Para finalizar pidió al Ejecutivo socialista que "tome todas las decisiones que estén en su mano" y "utilice todos los instrumentos legales" porque "mientras ETA exista sus cómplices no deben estar en las instituciones". Ese, resaltó, es "el espíritu" y el "objetivo" de la Ley de Partidos que el PP pactó con el PSOE.

"Hago esta afirmación desde la convicción de que es lo que desea la mayoría de los españoles", defendió el dirigente conservador.

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