Sábado, 7 de Mayo de 2011

Los Himmler, cómplices y verdugos

La sobrina nieta del jefe de las SS analiza cómo toda su familia se benefició de su cercanía al régimen nazi

 

LÍDIA PENELO ·07/05/2011 - 08:00h

Los niños Heinrich Ernst y Gebhard posan con sus padres.

Cuando Katrin Himmler nació, su abuelo llevaba 20 años muerto. Ernst Himmler era el hermano menor del ejecutor de la solución final, Heinrich Himmler. Tras años de investigación y de ahondar en la historia familiar, la sobrina nieta del antiguo jefe de las SS y cerebro del sistema de los campos de concentración ha escrito Los hermanos Himmler: historia de una familia alemana. El volumen, publicado por Libros del Silencio, es la única biografía de la familia Himmler escrita por uno de sus descendientes. Desde la distancia justa que le permite huir de sentimentalismos dramáticos, la autora ha construido un ensayo valiente en el que cuenta cómo los tres hermanos Himmler, Gebharh, Heinrich y Ernst, se convirtieron en artífices y cómplices de la barbarie nazi.

Tras consultar documentos familiares y cartas personales, además de los archivos históricos, la autora pudo demostrar que todos los miembros de su familia estuvieron implicados en el partido nacionalsocialista liderado por Hitler.Dato que la dejó perpleja durante un buen tiempo. "Lo entendí poco a poco. Investigué porque quería saber la relación de mi abuelo con Heinrich. Era evidente que compartían la misma ideología y eso tiene que ver con la educación recibida. Todos ellos tuvieron una formación conservadora, nacional, religiosa, pero mis tías nunca hablaron de que tuvieran relación con el partido. Cuando empecé a hacer las entrevistas, todos me decían que fue Heinrich quien los convenció para entrar en el partido, buscaban excusas", cuenta sin perder la sonrisa.

"Todos buscaban excusas para explicar su relación con el partido"

Que Heinrich Himmler fue el más cercano a Hitler es obvio por el cargo que ocupó. Desde su posición benefició a los suyos. Él logró que el pequeño de los tres hermanos, el padre de Katrin, empezara a trabajar como ingeniero en la Radiodifusión del Reich el 1 de junio de 1933. A cambio, Ernst le pasaba información privilegiada a Heinrich. El ascenso de los tres hermanos fue fulgurante, sus esposas también colaboraron activamente con la causa y todos sacaron provecho. Que los abuelos dispusieran del coche oficial de Heinrich, chófer incluido, para realizar excursiones de verano con sus nietos, era lo habitual.

Aparentemente vivían ajenos a las atrocidades que sucedieron, pero fue precisamente el padre de la autora quien la empujó a investigar. "Quería saber si su padre había formado parte de las SS, si tenía el carnet, pero cuando empecé a encontrar información, fue demasiado para él, no quiso saber más. Aunque ahora se siente orgulloso, y agradece lo que he hecho", añade.

Abrir la caja de Pandora

Encontrar documentos que probaban que su abuelo no era un hombre apolítico sino un nazi sacó a Katrin de la candidez con la que había envuelto su historia familiar, exceptuando la figura de su tío abuelo Heinrich, retratado en los libros de historia como "el asesino del siglo". La experiencia fue dura, pero Katrin Himmler tenía que escribir el libro para ayudar a la sociedad alemana a comprender mejor su pasado.

"A mi abuelo le preguntaría si nunca tuvo dudas de lo que hacía"
 

Uno de los aspectos interesantes del texto es la trama de complicidades que había entre los Himmler. "Algunos son verdugos, otros cómplices oportunistas, como tío Gebhard, que parecía un padre de familia perfecto. Estudiando los documentos que me pasó descubrí que había tenido mucho poder en el partido y que nunca había sido acusado formalmente, ni juzgado", subraya.

Katrin Himmler asegura que durante la investigación no paró de buscar algo bueno que hubiera hecho alguien de su familia para ayudar a un judío. Pero no lo encontró. "A mi abuelo le preguntaría si nunca tuvo dudas y cómo podía ser católico y hacer lo que hacía", comenta indignada.

En Alemania, las biografías familiares de este calibre son cada vez más comunes. Empezaron a surgir en los setenta y las escribieron los hijos de los responsables del Holocausto. Katrin Himmler está convencida de que en España también se escribirán libros de este tipo, aunque observa que "todavía tiene que pasar mucho tiempo".