Viernes, 6 de Mayo de 2011

El PP explota el discurso del miedo a la inmigración

El programa del partido para Barcelona promete "mano dura" y propone la expulsión del territorio de los delincuentes reincidentes de origen extranjero, tengan o no permiso de residencia en el país

J. RAMÓN GONZÁLEZ CABEZAS ·06/05/2011 - 21:58h

Escena cotidiana en Badalona. MARÍA ÁNGELES TORRES

Alentado por la demoscopia, el PP acelera su impetuosa marcha en el vasto territorio del lenguaje franco, la acción sin complejos y la abolición de las convenciones de lo políticamente correcto en materia de seguridad. El concejal Alberto Fernández Díaz es el encargado de pasear esta bandera en Barcelona, aunque el experimento más atrevido y desacomplejado tiene como escenario Badalona. El candidato popular Xavier García Albiol interpreta con convicción y aplomo un sheriff dispuesto a "hacer la vida imposible" a los que buscan bronca hasta que abandonen la ciudad. Un western de la mejor serie B para uso y consumo de los multicines de la periferia.

"Es momento de actitudes firmes, mano dura y sin complejos en el ejercicio de la autoridad", dice el argumentario del candidato, en el que se avisa a los (presuntos) delincuentes que "en Barcelona ha acabado la impunidad". Quizás no es (todavía) el delirio securitario de Minnority Report, pero es evidente la devoción por la doctrina de tolerancia cero aplicada en su momento en Nueva York por el alcalde Rudy Giuliani.

Derecha sin complejos

En este paso definitivo hacia la nueva derecha sin complejos, fundada en su día por José María Aznar, el PP parece por momentos abducido por el lenguaje y los gestos de la joven y resuelta Marine Le Pen, capaz de desembarcar en la isla de Lampedusa para tomar posiciones en la primera línea del frente, donde al parecer se ventila la seguridad de Europa ante la explosión del statu quo en la otra orilla del Mediterráneo.

En pleno declive de la estrella Sarkozy, víctima de su intento de copiar el original (el Frente Nacional) para alcanzar y consolidarse en el poder, el PP camina en la misma dirección con la explotación de la amalgama inmigración- inseguridad, con el añadido eventual del paro. El candidato del PP en Barcelona, con el que el convergente Xavier Trias quizás tendrá que negociar el bastón de alcalde, promete "mano firme con la inmigración" como quien pronuncia un exorcismo contra los males del país.

En esta línea, el PP lanza su propuesta de expulsar del territorio a los delincuentes reincidentes de origen extranjero, con independencia de su situación legal; es decir, incluso a los que tienen la condición oficial de residentes. "Aquellos inmigrantes que hayan hecho del delito su razón de ser deben ser expulsados inmediatamente, no por ser inmigrantes, sino por delincuentes", ha querido precisar el candidato popular.

Naturalmente se trata de una idea programática para el endurecimiento del Código Penal, ya que el caso no es competencia de los ayuntamientos. Pero sirve para pescar votos en el océano de los fantasmas colectivos, donde los nuevos fenómenos de desarraigo social y delincuencia desbordan las políticas tradicionales y alimentan el populismo y la simplificación. Esta plaga manda en el fútbol, donde la consigna "¡A por ellos!" llevó a La Roja en la cima del mundo.

La doble pena

La doble pena asociada a la inmigración es un clásico en el debate europeo. Es la imposición de doble condena por un mismo motivo. A menudo se solapa o confunde con la pena principal y la complementaria, pero ya en 1989 el Parlamento Europeo condenó esta práctica. La sanción penal seguida del exilio o la prohibición de residencia en el territorio ha hecho correr ríos de tinta y ha generado importantes movilizaciones en algunos países, como Francia. El cineasta Bernard Tavernier dejó su testimonio en su documental Vidas rotas, rodado el año 2001.

La seguridad no es patrimonio de la izquierda, que tiende a dejarla en sus manos por razones de ética y estética mal entendidas. Esto, entre otras cosas, le costó el poder en Francia en 2002 y aún no se ha rehecho de ello. El PP lo sabe muy bien y avanza por este camino sin una oposición audible e inteligente.

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