Sábado, 7 de Mayo de 2011

Duelo inédito entre mujeres en ascenso

BELÉN TOLEDO ·07/05/2011 - 08:00h

A la derecha Elena Martín. A la izquierda Sonia Castedo.

Elena Martín
Candidata por el PSOE
Tiene gran experiencia orgánica y es la secretaria de Organización del PSOEvalenciano, pero nunca, salvo un breve paso por el Congreso de los Diputados,ha ejercido un cargo público. Es uno de
los exponentes de la renovación que vive su partido desde 2008.

Sonia Castedo
Candidata por el PP
Se presenta por primera vez a la alcaldía, aunque lleva 12 años en elgobierno local y antes fue jefa de prensade la corporación. Luis Díaz Alperi, alcalde durante 13 años, laeligió como su sucesora en septiembre de 2008.
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Las candidatas a la alcaldía de Alicante de los dos principales partidos tienen mucho en común: las dos son jóvenes, llegan cargadas de ímpetu, tienen el apoyo incondicional de las respectivas cúpulas autonómicas y son valores al alza en sus respectivas formaciones. Sonia Castedo (actual alcaldesa, del PP) y Elena Martín (PSOE) comparten, además, otra circunstancia: ambas han alcanzado sus actuales puestos gracias a la tutela de importantes dirigentes a cuya sombra han trabajado durante años.

En el caso de la socialista, su valedora fue Leire Pajín, exsecretaria de Organización del PSOE y ministra de Sanidad. Elena Martín forma parte de la nueva generación que ha renovado el PSOE valenciano, encabezada por el actual secretario general Jorge Alarte. Este último la nombró secretaria de Organización en 2008, recién llegado al poder, siguiendo los deseos de Pajín. Desde entonces, Martín no ha dedicado demasiados esfuerzos a su cargo orgánico, porque toda su actividad ha ido dedicada a convertirse en la candidata socialista a la alcaldía de Alicante.

Victoria en las primarias

Lo consiguió el pasado octubre, tras superar unas primarias frente a un veterano socialista, Antonio Fernández Valenzuela. Después de un periodo convulso, ha conseguido liderar un partido en relativa calma. Ahora le queda lo más difícil: hacerse conocer entre los alicantinos. Para eso, está desplegando una "campaña de proximidad", según sus propias palabras, que consiste en organizar muchos "actos pequeños" de contacto con los vecinos.

En la asignatura de la popularidad, la mejor nota de las dos se la lleva, de largo, su rival conservadora. Desde sus tiempos de bellea (belleza) de una de las tradicionales hogueras alicantinas, a Castedo no le han faltado plataformas desde las que darse a conocer. Su padrino político es Luis Díaz Alperi, alcalde de la ciudad durante 13 años, hasta que abandonó el cargo en 2008. En la misma rueda de prensa sin preguntas en la que anunció que se iba, ungió a Castedo como sucesora. En los años anteriores, ella había sido su jefa de prensa, primero, y la concejala de Urbanismo, después.

Como alcaldesa, y después de 14 años de abulia institucional con Díaz Alperi, su llegada ha supuesto cierto revulsivo para la ciudad. Y a ella le ha servido para darse a conocer entre la ciudadanía. No obstante, la oposición, e incluso voces internas de su partido, califican su gestión de mero "lavado de cara" de Alicante. Ella niega el inmovilismo que se achaca a su antecesor y, en un formulario que la alcaldesa contestó por escrito, se atribuye "importantes e históricas obras", como "la canalización antirriadas y la construcción del tranvía", aunque esta última infraestructura es obra de la Generalitat.

Guerra de familias

Desde que es alcaldesa, Castedo ha subido como la espuma en su partido, hasta el punto de ser también la número uno de su provincia en la lista electoral autonómica. No obstante, no todo es éxito en su posición orgánica. La comodidad con la que se mueve en el Ayuntamiento y en la cúpula del PP autonómico se torna en una cruenta guerra cuando tiene que lidiar con la agrupación local y con la cúpula provincial. En la guerra entre campsistas y zaplanistas que desangra al PP alicantino, Castedo es el mayor exponente del primero de los grupos. Su mayor enemigo es José Joaquín Ripoll, presidente de la Diputación. Castedo intentó desalojarlo de la lista municipal que ella encabeza, sin éxito.

La campaña electoral está marcada, como en todo el País Valencià, por la corrupción. Castedo está siendo investigada en el marco del caso Brugal. La Fiscalía Anticorrupción la acusa de facilitar información privilegiada sobre el Plan General de Ordenación Urbana al constructor Enrique Ortiz. Supuestamente, este último la agasajó con viajes e incluso un coche. Castedo dio una rueda de prensa de manera inmediata y lo negó todo. Mostró facturas, pero no las distribuyó por considerarlas "personales". Tampoco aceptó preguntas. Sobre si el escándalo dañará sus expectativas, se defiende como gato panza arriba: "Le recuerdo que no estoy formalmente ni acusada ni imputada por ninguna causa judicial".

Especulación urbanística

El urbanismo es otro de los grandes temas del debate político en Alicante. Los partidos de la oposición, PSOE, IU y Compromís, coinciden en que el PP, que ha gobernado los últimos 16 años, ha basado su modelo de ciudad en el urbanismo especulativo. La prueba: los planes urbanísticos de las lagunas de Rabassa y Torres de la Huerta. Son "proyectos descabellados que además toman el nombre precisamente de los espacios que se quiere destruir", explica Miguel Ángel Pavón, candidato de IU. Según detalla Pavón, el primer plan incluye 13.500 viviendas, lo que supondría, prácticamente, una nueva ciudad, "al estilo de Seseña".

Lo grave, según Tomás Mestre, de Compromís, es que "a pesar de que el modelo del desarrollo económico basado en el urbanismo está agotado, parece que los señores del PP piensan que esto es sólo una pausa". Además, Mestre critica la proliferación de centros comerciales dentro del llamado Plan Rabassa, que irán en detrimento del pequeño comercio. También el PSOE se posiciona en contra del plan, al que Martín califica de "aberración". Castedo, por su parte, ya lo da por hecho.

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