Martes, 15 de Enero de 2008

En busca de agua para los colonos de la Luna

Los aparatos de observación de la sonda LCROSS, que buscarán agua en el satélite, están listos para ensamblarse

DANIEL MEDIAVILLA ·15/01/2008 - 13:27h

Nasa - Recreación artística de la sonda LCROSS

Un ser humano necesita todos los días algo más de 170 litros de agua para beber, preparar sus alimentos y lavarse. Llevar la cantidad de líquido necesaria para abastecer a los colonos que en el futuro habitasen la Luna tendría un coste prohibitivo –enviar un kilo de material a la Luna cuesta unos 13.000 euros– y complicaría mucho un asentamiento permanente. Por eso tiene tanta importancia el éxito de la misión LCROSS (Satélite de Observación y Detección de Cráter Lunar, de sus siglas en inglés), que la NASA enviará este año en busca de agua al satélite de la Tierra.

Ayer, las cámaras y sensores que escudriñarán la superficie lunar pasaron las últimas pruebas de validación y fueron enviados a la compañía que fabricará la sonda. Partirá a finales de 2008, junto con el satélite Lunar Reconnaissance Orbiter, diseñado también para allanar el camino de las futuras misiones tripuladas a la Luna.Los científicos creen que, al igual que sucedió en la Tierra, un intenso bombardeo de asteroides y cometas que tuvo lugar hace unos 3.900 millones de años llevaron agua abundante al satélite. Sin embargo, la escasa gravedad lunar no pudo impedir que casi toda escapase al espacio. Pero es posible que no toda el agua desapareciese. Debido a su posición respecto al Sol, los fondos de algunos profundos cráteres en los polos de la Luna se han podido convertir en cámaras frigoríficas naturales donde el agua se conserva congelada y protegida de la luz solar.

Misión suicida
Cuando LCROSS llegue al satélite en 2009 se separará en dos partes. La parte superior del cohete que lleve la sonda hasta la Luna impactará contra el fondo de uno de los cráteres polares. Los instrumentos del artefacto analizarán la columna de humo provocada por la colisión en busca de restos de hielo o vapor de agua, hidrocarburos y materiales hidratados. Después, el satélite mismo se lanzará a través de la columna contra la Luna. Los dos impactos provocados por esta sonda se podrán estudiar con los satélites que orbiten la Luna por equipos de telescopios desde la Tierra.

Esta misión tratará de completar la tarea que inició hace ya diez años la sonda Lunar Prospector. En 1998, esta sonda detectó de manera indirecta señales de la presencia de agua helada en ambos polos del satélite terrestre. Los científicos llegaron a esta conclusión cuando uno de los instrumentos de Prospector detectó hidrógeno que, según su planteamiento, podría encontrarse en forma de agua. Si sus cálculos fuesen correctos, en estas reservas de agua congelada se podrían encontrar hasta 300 toneladas de hielo.

Tras la observación, los ingenieros de la NASA dirigieron la sonda contra un cráter cercano al polo sur de la Luna. El objetivo era similar al que ahora se persigue con LCROSS. Se esperaba que el impacto del artefacto liberara vapor de agua procedente del hielo intuido, y que ese vapor podría observarse desde la Tierra. Sin embargo, no fue posible detectar nada.

Ahora, la nueva misión intentará acabar el trabajo de su predecesora. Del éxito de esta búsqueda dependerá también la viabilidad de una colonización de la Luna en las próximas décadas.

Un explorador para abrir camino 

Junto con LCROSS, viajará a la Luna a finales de este año la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter. Esta es la primera misión del programa de la NASA Vision for Space Exploration, un plan que tiene como objetivo regresar con una misión tripulada a la Luna, crear una base lunar y preparar desde allí el viaje a Marte. Esta sonda servirá para estudiar cuales serían los lugares más adecuados para un futuro aterrizaje, localizar recursos que faciliten la hipotética colonización, conocer mejor los efectos de la radiación sobre el satélite y probar nuevas tecnologías. En la órbita lunar se reunirá con otras tres sondas, de Japón, China e India.