Viernes, 6 de Mayo de 2011

"Nunca dejamos de ser un grupo de café resultón"

Eladio y los Seres Queridos actuarán esta noche en la madrileña sala Charada dentro del FestiMad

ROCÍO PONCE ·06/05/2011 - 17:04h

Eladio y los Seres Queridos.

Se presentaron para ir a Eurovisión el mismo año que Chikilicuatre con Miss Europa. La canción hoy forma parte del disco, Están ustedes unidos, que está consagrando a Eladio y los Seres Queridos como una de las revelaciones del indie nacional. Por cierto, quedaron entre los últimos 300 selecionados para ir al festival. “Hasta hace seis meses éramos los más indies de los indies, hacíamos nosotros hasta el sonido en el escenario”, explica Eladio a Público.

El cantante opina que desde hace unos años asistimos a una “selección más natural de la música”. Grupos con buenos temas y un directo potente pueden, según él, salir con hacia adelante. Ahí están Vetusta Morla o Manel. “Controlan lo que hacen y hacen su propio negocio”, explica Eladio. Aunque pueden ser encasillados como indies, el grupo no hace ascos a la “radiofórmula”. Opinan que no existe una “élite de listillos que sepa lo que es la buena música y que el resto del mundo no tenga ni idea”. Entre risas comenta, “ojalá sonáramos en Cadena Dial”.

Del bar a las grandes salas

La historia de esta banda es la de la constancia. Llevan desde 2005 sin parar de crecer. “Grabamos el primer disco en 2007 y nunca dejamos de ser un grupo de café resultón”, explica Eladio. El proyecto se les fue de las manos cuando en La casa de arriba, local vigués donde tocaban, los miércoles ya no cabía un alfiler. Y como si de un cuento se tratase, un día de 2009 tras un concierto en la madrileña sala Sol: “Oye tío, quiero grabaros un disco”. Eran las palabras del productor Manuel Colmenero.

Los cambios son evidentes. Ya no van en coche, “ahora necesitamos furgoneta porque somos cinco”. Y lo más importante, su sonido ha ganado en fuerza: “Nos hemos liberado, hacemos el loco e improvisamos más”. El líder define su música como popular, “del pueblo y para el pueblo”, recalca. Abundan las guitarras acústicas, ritmos electrónicos suaves, alguna gaita y sobre todo, letras comprometidas sin intención de serlo. Aire fresco.