Viernes, 6 de Mayo de 2011

Un fallo que no afectará a los privilegios eclesiales

La Iglesia tendrá que readmitir a la maestra casada con un divorciado

JESÚS BASTANTE ·06/05/2011 - 01:00h

La histórica sentencia del Tribunal Constitucional que declaró nulo el despido de Resurrección Galera, profesora de Religión de Almería despedida hace una década por contraer matrimonio civil con un divorciado, no afectará a los privilegios de la Iglesia católica en la escuela pública, amparados por el Concordato de 1979. Este acuerdo, que sigue en vigor, otorga a los obispos plenos poderes para elegir a los candidatos que considere idóneos para impartir doctrina católica en los centros públicos.

No se toca, pues, el derecho de la Iglesia que, oficialmente, no es el empleador, pues quien contrata, paga y despide oficialmente es la Administración educativa a colocar a sus profesores en las clases públicas, ni a impartir la doctrina que ellos elijan, sin que el Estado pueda cambiar una coma. Tampoco se cuestiona que existan, en la escuela pública, 16.000 profesores de una materia que en un Estado laico no debería impartirse, y mucho menos en horario escolar o con carácter curricular.

Al declarar nulo el despido, la patata caliente llega a la Administración, que no puede, en virtud de los mismos acuerdos, imponer la presencia de un profesor de Religión, pero sí es responsable civil subsidiaria de cualquier problemática laboral.

Así, si un obispo decide que un profesor de Religión no continúe dando clases, y este alega y, como en el caso de Galera, gana el pleito, las sanciones no serán abonadas por la Iglesia, sino por la Administración. Y, al no poder restablecer a Galera en su puesto, será la Junta la que tenga que pagar una cuantiosa indemnización por una decisión que es responsabilidad única y exclusiva de la Iglesia católica. O, lo que es lo mismo: mientras el Concordato siga vigente, el Estado seguirá pagando las decisiones de la Iglesia que la Justicia estime no ajustadas a derecho.

 

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