Viernes, 6 de Mayo de 2011

Una Historia de España sin mitos falsificados

El historiador García Cárcel publica 'La herencia del pasado'

P. C. ·06/05/2011 - 08:30h

El Cid, mito de la creación franquista de España.

"Siempre hablamos de las Españas que nunca pudieron ser y nos regodeamos en un purgatorio emocional que no es cierto". El historiador Ricardo García Cárcel acaba de publicar La herencia del pasado. Las memorias históricas de España (Galaxia Gutenberg), ensayo en el que dispara contra la elaboración de una memoria a partir de un conjunto de grandes relatos la mayoría llenos de melancolía, creados siempre desde el poder con intereses políticos y no pocas veces espurios.

"Franco no inventó España, ni el castellano, ni el concepto del imperio. Por otra parte, España también fue hecha por catalanes y vascos, a pesar de cierta memoria romántica nacionalista", señala el historiador como paradigma de lo que ha tratado en su estudio, en el que ha partido desde los orígenes de la administración política de la península. "Por ejemplo, en épocas muy centralistas se hace más referencia a los visigodos que al indigenismo", sostiene.

Este libro, que pretende exhumar estos mitos como el de que El Cid es el gran héroe que aunó los sentimientos españoles ejemplificados finalmente en el matrimonio de los Reyes Católicos nutre también al debate actual sobre la Ley de Memoria Histórica. García Cárcel critica el excesivo maniqueísmo en el que ha caído la mirada hacia el conflicto bélico en los últimos años y la brecha que ha abierto una normativa, cuyo mayor error, dice, "es que nunca fue consensuada".

Batallas maniqueas

Esta bipolaridad es la que a su parecer ha provocado batallas como la que aún mantienen los grupos políticos con respecto al Valle de los Caídos. "Necesita un reciclaje ideológico y es cierto que no se puede mantener como una sucursal turística de El Escorial, pero no tiene sentido un desplazamiento de los muertos", manifiesta el historiador.

En este debate entra también esa iconografía franquista en forma de estatuas, que ya están siendo retiradas de algunos lugares. "Yo entiendo que esto suceda, porque nos ha pasado a lo largo de toda la historia. Son situaciones cíclicas. Por ejemplo, los liberales ya cambiaron las estatuas de Narváez por las de Espartero en el XIX. Sin embargo, yo no soy partidario de retirar los referentes memorísticos", culmina García Cárcel.