Viernes, 6 de Mayo de 2011

Una auténtica primera vuelta

Los del 22-M son los primeros comicios masivos en esta crisis

ERNESTO EKAIZER ·06/05/2011 - 02:19h

Cuando haces los sondeos ya no es la preocupación por el paro o los problemas económicos lo que sale. Las personas a las que te diriges están en paro, tienen a alguien en la familia sin trabajar o amigos que están en esa situación, y son ellas quienes responden", dice el propietario de una respetable empresa de encuestas electorales. No tiene nada de extraño. Según la Encuesta de Población Activa del primer trimestre de 2011, los hogares con todos sus miembros en paro ya llegan a 1.386.000.

Aunque se suele establecer el comienzo de la crisis formalmente en 2008, el paro inició su ascenso ya en 2007, con una subida de 117.000 parados. El año de la última oleada de elecciones municipales y autonómicas masivas. Y durante esta crisis equivalente a una Gran Depresión, medida en términos de paro, sólo se han celebrado unas elecciones en Catalunya.

Las del 22-M son, pues, las primeras elecciones masivas cuando la crisis transita por su cuarto año.

Se ponga el PSOE como se ponga, en 16 días va a tener lugar la primera vuelta de las elecciones generales. Porque los problemas a escala nacional emanan de la escala autonómica y municipal. Es fácil entenderlo: el dato de paro registrado se establece el último día de cada mes a partir de la información que envían al Ministerio de Trabajo las comunidades. Es decir: el paro no es un asunto de política "nacional". Todo lo contrario.

Penuria tras la euforia

Además, el tema del paro se sitúa en el contexto de la penuria más espectacular de autonomías y ayuntamientos desde el restablecimiento de la democracia, una penuria que es la otra cara de la moneda de la expansión desequilibrada de los años de euforia inmobiliaria, del crédito y de la Bolsa.

Y esta penuria, el porqué de ella, o cómo vivir dentro de ella, debería ser, en teoría, el eje de todos los debates del 22-M. Pero no lo va a ser. La consigna de sangre, sudor y lágrimas no vende. Sobre todo cuando los ciudadanos ya están pasando por ello en los últimos tres años. Se necesitarán verdaderas dotes artísticas de creatividad política en esta campaña. Porque no hay dinero ni crédito.

Si la política económica del Gobierno de Zapatero supone un haraquiri político y social por las consecuencias del ajuste, los candidatos socialistas intentarán vender la luz al final del túnel de los sacrificios, mientras que los conservadores se presentarán allí donde mandan como víctimas de la política del Gobierno central y buscarán capturar nuevas plazas a través de la capitalización del voto de castigo. Y por último aunque no menos relevante, los resultados del 22-M van a condicionar, aunque se niegue, la posibilidad de agotar la legislatura.