Jueves, 5 de Mayo de 2011

Los afroamericanos aun sobreviven menos al trasplante cardíaco

Reuters ·05/05/2011 - 17:54h

Por Amy Norton

Mientras que los pacientes blancos que reciben un trasplante cardíaco viven cada vez más, a los afroamericanos no les va tan bien.

Un equipo halló que de más de 39.000 estadounidenses trasplantados entre 1987 y el 2009, el porcentaje de receptores que murió en entre uno y cinco años fue disminuyendo con el correr del tiempo.

Pero los afroamericanos tenían tasas de mortalidad más altas que los blancos, una brecha sin variación durante dos décadas, publica la revista Circulation, según un análisis de datos nacionales de la United Network of Organ Sharing, que administra el sistema nacional de trasplantes de órganos.

El 36 por ciento de los receptores afroamericanos murió en los cinco años posteriores al trasplante, comparado con el 26,5 por ciento de los blancos, el 29 por ciento de los hispanos y el 26 por ciento de los receptores de otras etnias.

Al considerar la edad, la enfermedad cardíaca y el seguro de salud, sólo los afroamericanos tenían más riesgo de morir que los blancos.

Se desconoce el motivo, pero para el autor principal, doctor Vincent Liu, los resultados apuntan a un factor: la supresión inmunológica con fármacos para que el organismo no rechace el nuevo órgano. Según Liu, no actuaría tan bien en los pacientes afroamericanos.

El equipo halló que los receptores afroamericanos eran más propensos que el resto a morir por una falla del nuevo órgano u otros problemas cardíacos. Y algunas de esas complicaciones podrían atribuirse, según los autores, a una inmunosupresión inadecuada.

Los afroamericanos fueron más proclives a tener que ser hospitalizados a los dos años del trasplante por problemas que incluían el rechazo del órgano.

Por otro lado, los pacientes de otras etnias fueron más propensos que los afroamericanos a morir por infecciones o cáncer, lo que podría atribuirse a un exceso de la inmunosupresión.

"La causa de esta disparidad (en las tasas de mortalidad) parece ser, por lo menos en parte, la diferencia en el resultado de la inmunosupresión", dijo Liu, de la Stanford University en California. El estudio no pudo demostrarlo.

El problema, comentó Liu, es que no existe un test simple para medir si la inmunosupresión de un paciente es "adecuada".

Los médicos deben confiar en otros marcadores, como los niveles en sangre de los inmunosupresores, para ajustar las dosis en el tiempo. Y eso, para Liu, dejaría de lado diferencias étnicas en la absorción de los fármacos o sus efectos adversos.

El autor recordó que estudios previos habían sugerido que el ingreso y otros factores sociales influirían en ese peor pronóstico de los receptores de órganos afroamericanos. Es que después de un trasplante, los pacientes deben adoptar un cronograma estricto de medicamentos, consultas médicas regulares y modificar el estilo de vida.

Pero hay esperanza de que la brecha disminuya. Liu comentó también que en un estudio previo sobre receptores de trasplantes de pulmón se había hallado una disminución de la diferencia en la supervivencia de blancos y afroamericanos, hasta desaparecer a partir del 2001.

Para Liu, se necesitan más estudios para descubrir las causas de las diferencias étnicas en la inmunosupresión y la supervivencia de los trasplantados cardíacos.

FUENTE: Circulation, online 4 de abril del 2011