Jueves, 5 de Mayo de 2011

Estudio desmiente que comer menos sal reduzca el riesgo cardíaco

Reuters ·05/05/2011 - 16:43h

Por Genevra Pittman

Un estudio efectuado en Europa reveló que las personas que consumen gran cantidad de sal no son más propensas a desarrollar hipertensión y añadió que además son menos proclives a morir por enfermedad cardíaca que las que ingerían poca sal.

Esto "no respalda la recomendación de reducir el consumo de sal de la población general", dijo el autor principal, doctor Jan Staessen, de la Universidad de Lovaina en Bélgica.

Las guías sobre el consumo de sal, incluidas las que publicó el Gobierno de Estados Unidos en enero, surgen de datos de estudios cortos sobre voluntarios que aceptaron hacer una dieta con bajo o alto contenido de sal, explicó Staessen.

Las directrices estadounidenses recomiendan que la población ingiera menos de 2.300 miligramos (mg) por día o 1.500 mg aquellas personas que tienen más riesgos de desarrollar hipertensión o cardiopatías.

El equipo de Staessen utilizó datos de dos estudios sobre un total de 3.700 europeos, a los que se les había medido el consumo de sal en análisis de orina al inicio de la investigación.

Los expertos dividieron a las cohortes en tres grupos: los que más sal consumían, los que menos sal ingerían y los que consumían una cantidad aceptable.

Ningún participante tenía enfermedad cardíaca inicialmente y dos tercios presentaban presión normal. El seguimiento duró ocho años, en los que los investigadores determinaron a cuántas personas se les diagnosticó enfermedad cardíaca y, en un grupo más pequeño, hipertensión.

Según publica Journal of the American Medical Association (JAMA), la posibilidad de desarrollar enfermedades cardíacas o vasculares no varió en los tres grupos.

En tanto, los participantes que menos sal consumían registraron la tasa más alta de mortalidad por cardiopatías (un 4 por ciento) durante el estudio, mientras que los que más sal consumía tuvieron la tasa más baja (menos del 1 por ciento).

En los tres grupos, a uno de cada cuatro participantes que habían ingresado con presión normal se le diagnosticó presión alta durante el seguimiento.

El equipo observó que la presión sistólica aumentaba a medida que lo hacía el consumo de sal en el tiempo, pero la variación era muy pequeña, por lo que Staessen no la consideró relevante para la evolución de la salud.

El autor agregó que reducir la sal sigue siendo un acierto para las personas que ya tienen presión alta o que tuvieron problemas cardíacos, pero aclaró que el estudio no halló pruebas de que la sal cause esas condiciones.

"Queda claro que hay que ser muy cuidadosos al promover la reducción generalizada del consumo de sodio. Puede tener beneficios, pero también efectos adversos", dijo Staessen.

Hillel Cohen, del Colegio de Medicina Albert Einstein de Estados Unidos advirtió que cuando los restaurantes o las empresas de alimentos reducen la sal en sus productos, agregan otras sustancias potencialmente dañinas para compensar el sabor perdido o como conservantes.

FUENTE: JAMA, online 3 de mayo del 2011