Martes, 3 de Mayo de 2011

Bin Laden y la "justicia"

 

 

JOSÉ LUIS LEDESMA ·03/05/2011 - 21:30h

Obama fue contundente: la operación contra Bin Laden fue "histórica" y reveló la "grandeza" y el "compromiso por defender nuestros valores" de una nación "con libertad y justicia para todos". Dicho así, parecería que Bin Laden hubiera sido capturado para llevarlo ante un tribunal, fuera de EEUU o la Corte Penal Internacional. Pero la realidad ha sido menos heroica: autorización presidencial para cogerlo vivo o muerto, asalto por un comando militar de élite, tiro en la cabeza y fiambre al mar.

La noticia ha sido aplaudida por gobiernos y medios de medio mundo, pero se alzan nubarrones y preguntas legítimas sobre lo sucedido. Por ejemplo, cómo es posible que el hombre más buscado del mundo viviera en una mansión cerca de Islamabad, o que unidades de élite no pudieran capturarlo vivo; si con su ejecución no se ha perdido la oportunidad de llevar a cabo una escenografía de pedagogía democrática global en forma de juicio público; si la desconfianza de EEUU hacia la Corte Penal o lo que pudiera revelar Bin Laden en un juicio tienen que ver con esa medida radical; si el mundo será ahora más seguro, dada la estructura descentralizada de Al Qaeda. Y, por supuesto, está el olímpico desprecio hacia el imperio de la ley propio de todo Estado de derecho.

Pero, aunque grave, acaso nada de ello deba ya sorprender. Lo chocante es quizá cómo el propio presidente del país pretendidamente faro del mundo democrático justifica en público una operación y ejecución extrajudiciales: "Se ha hecho justicia". Desde luego, el fundamento de esa "justicia" no es la legalidad, porque no se ajusta a derecho. Parece ser una difusa legitimidad derivada de las víctimas del 11-S. Esto también es histórico. Hasta ahora contábamos con las elucubraciones de algunos pensadores sobre el cordón umbilical originario que ligaría derecho y violencia. Ahora es nada menos que Mr. Obama quien sugiere abiertamente que, incluso en democracia, las fronteras entre los dos son lábiles y que la segunda puede ser también legítima aun opuesta al primero. Extraña manera de combatir al "terrorismo", que siempre ha defendido eso mismo.