Martes, 3 de Mayo de 2011

Niños no necesitan evitar la altitud tras padecer mal de montaña

Reuters ·03/05/2011 - 15:01h

Por Genevra Pittman

Los niños que se enferman en excursiones en altura no tienen que evitar la altitud ni tomar fármacos para evitar el mal de la montaña.

Un nuevo estudio efectuado en Suiza y publicado en la revista Pediatrics comparó cuántos niños y adultos tenían dolor de cabeza, mareos y problemas estomacales y del sueño durante dos viajes a los Alpes suizos.

Los adultos que se enfermaron en el primer viaje, se volvieron a enfermar en el segundo viaje, no así los niños.

"No hay que utilizar el hecho (de que un niño) sufrió de enfermedad aguda de montaña para decirles a los padres que no tienen que volverlo a exponer", dijo el doctor Urs Scherrer, coautor del estudio y del Centro Hospitalario Universitario de Vaudois, en Lausana, Suiza.

El mal de montaña, o enfermedad de la altitud, se vuelve un problema a partir de los 2.400 metros de altura, donde hay menos oxígeno en el aire y en la sangre de las personas que no están aclimatadas al aire más puro.

Esa falta de oxígeno puede hacer que los vasos pierdan pequeñas cantidades de fluido dentro del cerebro. Esto produce dolores de cabeza y náuseas. Pero rara vez esos síntomas se agravan y suelen desaparecer en uno o dos días, según Scherrer.

Su equipo reunió a 27 niños y adolescentes y a 29 adultos que hacían ejercicio y no eran obesos. Los llevó en tren a la Estación de Altura Jungfraujoch, en Berna, Suiza. La estación se encuentra a 3.400 metros. El viaje comenzó a menos de 600 metros.

Los participantes pasaron dos días y dos noches en la estación de investigación, y salieron a caminar el segundo día. Repitieron el itinerario entre ocho y 12 meses después.

En ambos viajes, los participantes respondieron cuestionarios sobre síntomas asociados con la altura. En el primer viaje, 18 adultos y seis niños se enfermaron por el cambio de altitud.

La segunda vez, 14 de los 18 adultos que se habían enfermado en el primer viaje se volvieron a enfermar, pero ningún adulto sin síntomas la primera vez tuvo síntomas del mal de montaña.

Sólo cuatro niños se enfermaron en el segundo viaje, pero ninguno de ellos lo había hecho en la primera excursión.

Aunque el estudio fue pequeño, "los resultados fueron consistentes", dijo Robert Roach, director del Centro de Investigación de la Altitud, de la University of Colorado en Denver, y que no participó del estudio.

Los resultados demuestran que los padres pueden llevar a sus hijos en excursión a la montaña o a esquiar aunque se hayan enfermado antes, quizás con ibuprofeno en la valija por si vuelven a tener dolor de cabeza, explicó Roach.

También sugieren que los niños son menos propensos que los adultos a enfermarse por la altura, algo que para Scherrer fue "de algún modo sorprendente".

FUENTE: Pediatrics, online 2 de mayo del 2011