Jueves, 5 de Mayo de 2011

Adiós al sostén

La Torre Inclinada de Pisa vuelve a lucir desafiando a la gravedad tras 20 años reforzada, tal y como se hizo célebre.

PÚBLICO ·05/05/2011 - 08:55h

En los próximos dos o tres años la torre no solo no se inclinará sino que se enderezará un poquito más/EFE.

Por fin, tras dos decenios sometida a trabajos de reforzamiento y restauración, la Torre de Pisa ya puede contemplarse en todo su esplendor, en su blancura original -frente al gris con que hasta ahora nos habíamos acostumbrado a verla- y libre de andamios, arneses y cuerdas. Es verdad que hace ya 10 años se quitaron los anclajes que sirvieron para corregir en 40 centímetros la inclinación del campanario de la Plaza de los Milagros. Pero, a partir de ahí, comenzaron los trabajos de limpieza y restauración de los 7.000 metros cuadrados de mármoles que recubren la famosa torre, y que se encontraban muy sucios a causa sobre todo de la contaminación.

Pero, aunque ha sido liberada de los últimos andamios, en el interior del célebre monumento sigue habiendo varios aparatos a través de los cuales el grupo de expertos que componen el Grupo de Vigilancia monitorizan en tiempo real el campanario y que, por ahora, han confirmado el buen estado en el que se encuentra la Torre de Pisa, de 56 metros de altura y construida a lo largo de dos siglos, desde el XII al XIV.

De hecho, la torre no solo ha dejado de inclinarse sino que cada año se endereza un poquito, aunque se trate de cifras infinitesimales. Y seguirá haciéndolo en los próximos dos o tres años para, después, volver a torcerse cada vez más. Aunque los expertos advierten que en tres siglos no habrá de qué preocuparse.

Aunque ya está libre del amasijo de hierros que la atezaban, la fiesta oficial para festejar el fin de los trabajos en la Torre de Pisa tendrá lugar el próximo 17 de junio, cuando se cumplen 10 años de su reapertura al público y cuando se festeja el día de San Ranieri, el patrón de Pisa.

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