Martes, 3 de Mayo de 2011

Una década de más de diez años

ALFONSO EGEA DE HARO ·03/05/2011 - 08:20h

La captura y muerte de Bin Laden durante una operación estadounidense ha sido celebrada como una victoria de la sociedad internacional ante el terrorismo. Parece quererse desdibujar un responsable directo en esta última acción que ha supuesto el fin de una década de búsqueda. La previsión de represalias por parte de una organización descentralizada como Al Qaeda, y en la que Bin Laden pudiera ser una figura más simbólica que con influencia real, o de sucesores de su legado llama a la cautela. El primer ministro británico, Cameron, ya ha manifestado la necesidad de no rebajar la atención.

Durante este tiempo, la respuesta europea a las llamadas por parte de la Administración estadounidense ha sido ambivalente y siempre más proclive a medidas de presión política o a la congelación de fondos ligados a acciones terroristas y de crímenes contra la humanidad que a una intervención directa sobre el terreno.

El islamismo radical era la consecuencia, no la causa de las dictaduras

Pero si durante esta década el objetivo ha sido siempre el mismo, varias cosas han cambiado. La tradicional posición hegemónica de Estados Unidos se ha atemperado por los escasos resultados, el desgaste político interno, la crisis económica o el conjunto de todos estos factores. Con ello también se ha redefinido la búsqueda de soluciones entre países vecinos, fundamentalmente en Oriente Próximo, en ausencia de una tutela directa por parte de Estados Unidos.

De otro lado y de manera más reciente, las revoluciones populares en varios países del norte de África han marcado al islamismo radical y violento como una amenaza más para unas sociedades que afrontaban su transición demográfica con un creciente grupo de jóvenes que se enfrentan a los mismos problemas que el resto de Occidente (desempleo, inflación, un presente que no deciden y un futuro que no llegan a imaginar). El islamismo radical era así una consecuencia de los regímenes dictatoriales y no una causa de los mismos.

Se cierran diez años de búsqueda, pero algunos de los cambios iniciados en la esfera internacional deberían continuar.