Martes, 15 de Enero de 2008

Guatemala gira a la izquierda

Álvaro Colom es investido presidente y promete luchar contra la pobreza.

SERGIO RODRÍGUEZ ·15/01/2008 - 19:55h

El presidente de Nicaragua, Andrés Ortega, saluda a Colom tras su investidura. AFP

Guatemala se une al giro a la izquierda de América Latina: Álvaro Colom, investido presidente el domingo, ha puesto fin a cincuenta años de gobiernos de derechas en el país centroamericano. El líder progresista espera avanzar hacia la construcción de un país más igualitario, democrático y comprometido con los derechos humanos .

Los problemas que hereda son complejos. Guatemala es un país extremadamente pobre y lleno de desigualdades sociales. Con cerca de trece millones de habitantes, después de una cruenta guerra civil, la sociedad guatemalteca sufre el crecimiento geométrico del crimen organizado, en especial entre los jóvenes.

Bandas criminales

 Guatemala se ha convertido en un gran corredor por donde circula la droga, bandas criminales como la mara salvatrucha, la prostitución y el tráfico de automóviles. El Ejército, famoso en décadas pasadas por su violación reiterada de los derechos humanos y por haber puesto en pie la sanguinaria fuerza de élite conocida como kaibiles, ahora tiene una relación dual con los maras.

Por un lado, trabaja con ellos y los utiliza y, por otro, los persiguen, los torturan y los encarcelan. En Guatemala, el 40% vive con menos de un dólar al día y el 63% con menos de dos dólares. Esta situación es más aguda en las comunidades indígenas, que representan casi el 65% de la población.

El promedio de escolaridad de estas comunidades es de tres años de primaria. Esta difícil situación ha provocado que casi un millón y medio de guatemaltecos, el 10% de la población, viva en EEUU.

La cifra sería más alta si no fuese por el Gobierno mexicano, quien se ha erigido en guardián de la seguridad del país vecino. Sólo en un año ha deportado 225.000 centroamericanos que intentaban entrar en EEUU, más de un tercio guatemaltecos.

El campo de movimiento de Colom es limitado. Tendrá que lidiar con un Ejército politizado, con claras posiciones derechistas y antidemocráticas; con una juventud desilusionada y vinculada a las diversas maras; con pueblos indígenas que fueron los que más sufrieron una guerra que no trajo nada bueno para ellos; con una clase política muy corrupta; y con un vecino, México, que humilla a los migrantes.

El antropólogo Miguel Hernández dijo recientemente: “El problema de Guatemala no se va a arreglar con buenas intenciones o con discursos bonitos. O se acaba con las viejas redes de poder o se asimilan y Colom, no hay que olvidarlo, no es ajeno a la vieja clase política guatemalteca”.

Sin embargo, el pueblo guatemalteco se merece que algo bueno le pase.