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Jueves, 28 de Abril de 2011

El investigador del Faisán insiste en el "móvil político"

Niega la versión del dueño del bar ante el juez Ruz

PÚBLICO ·28/04/2011 - 23:00h

El investigador del caso Faisán, el comisario Carlos Germán, aseguró durante su interrogatorio como testigo ante el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz que en las imágenes de vigilancia no aparece nadie que se ajuste a la descripción física que el dueño del establecimiento, Joseba Elosua, dio de la persona que le facilitó el teléfono con el que se produjo el soplo a ETA, según informa Europa Press. "Ese hombre no existe", afirmó. Así lo indicaron fuentes jurídicas después de que el comisario Carlos Germán participara durante más de cuatro horas en una comparecencia en la que ratificó su informe definitivo de conclusiones, en el que sostuvo que la delación tuvo "un móvil político" y se produjo en el contexto del proceso de negociación con ETA. El dueño del Faisán descartó en su declaración del martes que el inspector José María Ballesteros, imputado en la causa, fuera la persona que le entregó el teléfono porque le había visto en una fotografía publicada en un medio de comunicación "con perilla, vistiendo unos vaqueros claros y portando una mochila". "Se lo juro, yo soy católico, este no es el hombre que me entregó el teléfono", aseguró.

Trece años de cárcel

El informe de los investigadores sostiene que el soplo fue cometido por el jefe superior de Policía del País Vasco por orden del exdirector general de la Policía Víctor García Hidalgo y que para llevarlo a cabo se valió del inspector de Vitoria José María Ballesteros, que habría entrado en el Faisán para entregarle un móvil a Elosua a través del cual le advirtieron de la existencia de la operación. Los tres podrían enfrentarse a hasta 13 años de cárcel por colaboración con organización terrorista y revelación de secretos.

Germán también aportó al juez una explicación de lo que hizo Elosua desde el momento en el que, según su tesis, recibió el chivatazo hasta que cruzó la frontera para alertar al enlace de la banda. Según su versión, acudió a una lonja de su propiedad para deshacerse de varias cartas de extorsión y de un sello de ETA que no fueron encontrados en junio de 2006, cuando finalmente se llevaron a cabo las detenciones. En relación con el testimonio de Elosua, al que atribuyó "muy mala memoria", Germán señaló que, a pesar de que le tomó declaración tras su arresto, este no consiguió reconocerle cinco años después.