Lunes, 25 de Abril de 2011

El día que Guardiola me recordó a Mourinho

ENRIQUE MARÍN ·25/04/2011 - 11:43h

Pep Guardiola tiene motivos para estar inquieto, aunque no sé si su cambio de discurso responde a una estrategia o es que realmente no aguanta más la presión que Mourinho le lleva metiendo desde que llegó al Madrid. Mientras el Barça flojea en el momento crucial de la temporada, su rival no sólo le ha birlado la Copa, sino que en la Liga presume de suplentes goleando en campos supuestamente complicados como San Mamés y Mestalla. Las lesiones, concentradas en la zaga, han dejado al descubierto las carencias de una plantilla corta. Es el hándicap de apostar por la cantera, un riesgo asumido y que, por tanto, tampoco sirve de excusa.

"Lo tenemos todo en contra y no vamos al Bernabéu en las mejores condiciones para jugar". Sí, son declaraciones de Guardiola en el papel de víctima propiciatoria. Y Pep no se quedó ahí, pues también habló de "la vista privilegiada" del auxiliar de la final de Copa y no dudó en asegurar lo "felicísimo" que estará Mourinho si se confirma que la ida de la semifinal de Champions la arbitra un portugués. Tampoco se olvidó del césped del Bernabéu. "Aprovecharemos para ver si ha crecido más", ironizó.

Insisto, no sé si consciente o inconscientemente, Guardiola ejerció el sábado de Mourinho y acabó su comparecencia en brazos del resultadismo: "Había que sacar el resultado y poco más". Me costó reconocerle. Pero sí, era Pep, y no me gustó. ¿No sería mejor que Mourinho ejerciera de Guardiola?