Domingo, 24 de Abril de 2011

"Los ciudadanos sólo aceptarán una televisión pública que sea independiente"

Entrevista a Fran Llorente, director de los servicios informativos de TVE

RAMIRO VAREA ·24/04/2011 - 08:00h

DANI POZO - Fran Llorente, en un plató en Torrespaña.-

Una televisión pública de calidad es más necesaria que nunca, es imprescindible", defiende con entusiasmo Fran Llorente (1966) en su despacho de Torrespaña. El periodista cumple siete años al frente de los servicios informativos de TVE. Llegó al cargo de la mano de Carmen Caffarel a finales de abril de 2004. Desde entonces, ha vivido en primera línea la transformación profunda de la empresa, incluido el paso de tres presidentes de la Corporación (Caffarel, Luis Fernández y Alberto Oliart) y un ERE que conllevó 4.150 despidos.

¿Qué balance hace de estos siete años como máximo responsable de los servicios informativos?

"Podemos presumir de tener unos informativos de calidad"

Llegué con el convencimiento clarísimo de que quería ayudar a construir los informativos de la televisión pública que se merecen los ciudadanos de este país. Ese ha sido mi empeño diario. Creo que hoy podemos presumir de tener unos informativos en la televisión pública de calidad, y hechos con independencia por los profesionales de esta casa que pelean cada día por transmitir la mejor información. Poder hacer eso es un lujo.

¿Cómo han cambiado los informativos en estos años?

Hemos cambiado la esencia en ese camino de conseguir la independencia profesional, pero además hemos cambiado todos los métodos de trabajo. Nos hemos sumado a la era digital. Nos encontramos con una televisión que era del siglo XX y la hemos tenido que empujar hacia el siglo XXI en los contenidos y en las formas, la puesta en escena, la manera de contar la información en televisión. Poner en marcha todos esos mecanismos de digitalización ha sido una de las grandes revoluciones. Internet también ha sido otro elemento imprescindible.

"Una televisión pública que manipula y despilfarra no la defiende nadie"

¿Cómo se sobrevive al paso de tres presidentes?

Siempre he puesto lo mismo, que es ilusión, convicción y muchas horas de trabajo. Intento formar equipos y generar complicidades, y eso me ha servido mucho. Con Carmen Caffarel se puso en marcha este proyecto, con todas las dificultades que supuso. Con Luis Fernández vivimos la revolución y con Oliart, la consolidación del proyecto. Los tres han sido fantásticos porque me han protegido en lo fundamental, que es en conseguir la independencia profesional de esta casa.

¿Cómo afectó el ERE a los servicios informativos?

Tuvimos que aprender a hacer las cosas siendo menos gente. Una de las grandes exigencias de la reforma de RTVE era la eficacia en la gestión. Aquel ERE tenía una característica fundamental: era voluntario y fue aprobado por los trabajadores. Pero es cierto que fue muy repentino y provocó la salida de muchos trabajadores que se llevaron su experiencia y su talento. Por otro lado, hubo una ganancia muy grande porque permitió la entrada de mucha otra gente en la casa. Con toda esa transformación había que ser capaces de poner las bases de un proyecto con unas nuevas coordenadas económicas y laborales.

¿Qué supuso la creación de la Corporación en 2006?

Fue clave, porque la ley estableció pautas fundamentales para la independencia de RTVE. Gracias a esa ley, hoy es el Parlamento el que dirige al presidente de la Corporación, y no el Gobierno. La ley también estableció la creación de los Consejos Informativos. Es decir, que son los propios trabajadores de RTVE los encargados de velar por la independencia, de vigilar que no se manipula la información, que no hay injerencias ni intencionalidad política. Todo esto marca el comienzo de la tele del siglo XXI. O se hacía esa ley y esa transformación, o no tiene sentido la televisión pública. Los ciudadanos, hoy en día, sólo aceptarán una televisión pública que sea independiente y honesta, que no les tome por idiotas y que no malgaste el dinero, sino que haga una gestión eficaz. Una televisión pública que manipula y despilfarra no la defiende nadie.