Archivo de Público
Sábado, 23 de Abril de 2011

Blanco llama "cobarde" a Rajoy y le reta a que lleve al Congreso el 'caso Troitiño'

El número dos del PSOE acusa al líder del PP de "no dar la cara" mientras la cúpula conservadora redobla sus ataques al Ejecutivo por la fuga del terrorista

YOLANDA GONZÁLEZ ·23/04/2011 - 12:58h

EFE/Rubén Francés - José Blanco, ministro de Fomento, en un acto del PSOE.

María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP. Ana Mato, vicesecretaria de Organización. Esteban González Pons, vicesecretario de Comunicación. Jaime Mayor Oreja, portavoz en el Parlamento Europeo. Y Federico Trillo, responsable de Justicia y Libertades públicas del partido. Son los dirigentes conservadores que en la última semana han salido a la arena política para exponer la posición de la formación respecto a la puesta en libertad del etarra Antonio Troitiño con unos discursos en los que el tono de crítica al Gobierno ha subido hasta responsabilizar directamente al Ejecutivo de la fuga del terrorista. Quien todavía no se ha pronunciado es el presidente del principal partido de la oposición, Mariano Rajoy. Ayer, el vicesecretario general del PSOE, José Blanco censuró que no esté “a la altura de las exigencias del país” y que “no dé la cara”.

En un acto del Partido Socialista de Galicia (PSdeG) en A Illa de Arousa (Pontevedra), el también titular de Fomento consideró que el presidente del PP “es un cobarde y no va a ser capaz de ir al Parlamento a preguntarle al presidente del Gobierno por qué los jueces excarcelaron a Troitiño”.

Con sus palabras, Blanco salía al paso de las informaciones que apuntan a que el PP va a estudiar el lunes en el Comité de Dirección, el primero tras las vacaciones de Semana Santa, la posibilidad de articular una ofensiva parlamentaria para que los socialistas expliquen en la Cámara Baja la fuga del terrorista.

"Es nuestra obligación"

Fuentes del PP consultadas por Público no descartan esta posibilidad. “Como partido de la oposición, tenemos la obligación de estudiar todas las vías posibles de exigir al Gobierno responsabilidades. Y en un caso de la gravedad del de Troitiño, no va a ser menos”, sostuvieron ayer.

Pese a que la puesta en libertad del terrorista se debió a una resolución de la sección tercera de la Sala de lo Penal, al igual que la revocación de la misma, los conservadores siguen viendo la mano del Ejecutivo detrás de estos procedimientos. Y siguen insistiendo en que Troitiño debería haber contado con vigilancia una vez fuera de la prisión pese a que no había orden judicial que lo autorizase.

No pasa inadvertido que el PP vivió una situación muy similar en 2002, cuando José María Aznar era presidente del Gobierno y se produjo la huída de Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera (ver comparativa). De hecho, fue el propio Rajoy quien por aquellas fechas salió a defender la gestión del Gobierno apuntando a que “no se puede vigilar a persona alguna si no es con autorización judicial”. Si el líder de los conservadores decide llevar este tema al Congreso de los Diputados, tendrá que exponerse a esta contradicción y enfrentarse a las críticas de doble vara de medir que le puedan llover del resto del grupos del arco parlamentario.

José Blanco abundó ayer en la actitud del líder del PP de evitar pronunciarse sobre aquellos temas que considera pueden desgastarle. “Nunca está cuando se le espera, nunca habla cuando debe, siempre calla en los temas serios de España”, señaló.

Ponerse de perfil

No hace ni 15 días que los mismos dirigentes conservadores que han cargado en la última semana contra el Gobierno a cuenta de la liberación de Troitiño salieran a la calle a apoyar la última marcha de la Asociación de Víctimas del Terrorismo contra la presencia de ETA en las instituciones. En esta manifestación, plagada de ataques a José Luis Rodríguez Zapatero y al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, tampoco estuvo Rajoy.

El líder del PP quiso evitar

fotografiarse junto a pancartas en las que se acusaba al Ejecutivo de pactar con los terroristas porque habría sido contradictorio con el apoyo que su formación otorga al Gobierno en materia antiterrorista.

De responder ayer a Blanco se encargó ayer Carlos Floriano, secretario de Comunicación del PP. Para el dirigente conservador, con sus palabras el titular de Fomento intenta tapar el “fracaso del Gobierno socialista a la hora de resolver los problemas que afectan a los españoles”. Pero fue más allá y le recriminó que utilice “la política antiterrorista como burladero”.

“Blanco se comporta como si se pretendiera dinamitar el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo e implantar un clima de crispación”, lamentó Floriano en un comunicado en el que solicitó a Zapatero que desacreditase a Blanco.

Doble discurso

El PP habló de crispación justo un día después de que Mayor Oreja asegurase en una entrevista en La Gaceta que “la fuga de Troitiño no es casual cuando hay negociación con ETA”. Unas palabras que no sentaron muy bien en la formación conservadora. Y es que, pese a que pueda parecer lo contrario por manifestaciones como las del portavoz del partido en Europa y otras vertidas en los últimos días por varios miembros del PP, el partido, a día de hoy, sigue sosteniendo de puertas adentro que el Pacto Antiterrorista no está en peligro. Algo que, comentan, no es contradictorio con que sean “exigentes” conel Ejecutivo.

Floriano, a su vez, fue respondido por Antonio Hernando. Para el secretario de Política Municipal del PSOE, sus palabras reflejan “un ejercicio de hipocresía digno de un Oscar”. Para ello, citó declaraciones como las de Jaime Mayor Oreja y otros dirigentes conservadores, que han acusado a Zapatero de negociar con la banda terrorista.

“Lo que está pasando en el PP en relación a la lucha contra el terrorismo no tiene precedente en la historia de nuestra democracia”, concluyó Hernando.