Miércoles, 20 de Abril de 2011

Anormalidades respiratorias, raras en bebés con antecedentes

Reuters ·20/04/2011 - 19:20h

Por Karla Gale

Las anormalidades de las vías aéreas son raras en los bebés que sufrieron un "evento de aparente amenaza a la vida" (ALTE, por sus siglas en inglés), pero que se recuperan bien en el departamento de emergencias.

Un estudio halló entre casi 500 de esos pacientes sin comorbilidades asociadas o un diagnóstico inicial adverso, que menos del 2 por ciento realizaba una consulta de control con un otorrinolaringólogo inicialmente o durante los cinco años de seguimiento, publica el equipo en Archives of Otolaryngology-Head and Neck Surgery. Sólo un 0,6 por ciento necesitó cirugía.

Aun así, "si el bebé respira con ruidos o tiene problemas para respirar, hay que evaluarle las vías aéreas", dijo el autor principal, doctor J. Fredrik Grimmer.

Los autores definieron ALTE en un bebé como "todo episodio que asusta al observador y se caracteriza por combinar la apnea (central u obstructiva ocasionalmente), cambio del color de piel (cianosis o palidez), alteración del tono muscular, convulsiones o jadeos por ahogamiento", y movimientos anormales o alteración del estado mental.

Está en debate la utilidad de la evaluación otorrinolaringológica en esos casos.

El equipo de la Escuela de Medicina de la University of Utah en Salt Lake City, analizó las historias clínicas de menores de 1 año tratados por ALTE en un hospital pediátrico de atención terciaria. El hospital, único en el estado, fue el único que brindó atención otorrinolaringológica.

Los pacientes ingresaron entre 1999 y el 2003. A tres bebés con jadeos, estridor y problemas por aspiración se les realizó una broncoscopía, una laringoscopía flexible o ambas al momento de la internación. Uno tenía laringomalacia y se le realizó una supraglotoplastia; los otros dos tuvieron resultados normales en los estudios.

A otros seis pacientes se los evaluó más adelante por varios motivos, como la apnea obstructiva del sueño, estridor, trastornos por aspiración crónica y estridor después de una intubación prolongada. A dos se les diagnosticó laringomalacia y a uno se le realizó una supraglotoplastia.

Otro bebé tenía hipertrofia adenotonsilar y se le extirparon las amígdalas y las adenoides. Los otros tres pacientes tuvieron resultados normales en los exámenes. No murió ninguno de esos nueve pacientes.

"Nos sorprendió haber atendido en nuestro servicio a tan pocos pacientes. Esto demuestra que los médicos estamos más cómodos si a los pacientes con ALTE que llegan en buen estado al hospital no se les hacen tantos exámenes como antes" dijo Grimmer.

El experto tiene la teoría de que "muchos de estos pacientes están tratados por reflujo, y (...) lo que sucede es que el reflujo dispara una respuesta en la laringe para proteger temporalmente las vías aéreas".

Dos pacientes de la cohorte murieron (a los 18 meses y los 5,5 años del ALTE) tras desarrollar trastornos convulsivos, problemas respiratorios crónicos e insuficiencia respiratoria.

Según el equipo, la incidencia de ALTE es de 0,6 casos por cada 1.000 nacidos vivos. Las causas subyacentes incluyen la epilepsia, el abuso físico, las arritmias, las infecciones crípticas y el reflujo, pero menos de la mitad está diagnosticado.

"Los resultados sugieren que la evaluación otorrinolaringológica pediátrica no sería necesaria en los bebés con buena apariencia general hospitalizados por ALTE (...) No así en los que consultan con distrés o estridor respiratorio".

FUENTE: Archives of Otolaryngology-Head and Neck Surgery, 2011