Miércoles, 20 de Abril de 2011

El papel soñado de un actor de reparto

Pinto y diez más

NOELIA ROMÁN ·20/04/2011 - 08:30h

Pinto, en un entrenamiento del Barcelona.efe

Sus trenzas, sinuosas y tan pegadas al cuero cabelludo que la disputa con sus ideas no sería descartable, le definen. Hablan de un tipo atrevido, desa-complejado, un pelo extravagante tal vez, alguien con personalidad, en cualquier caso. Pocos perfiles pueden cuadrar mejor para un portero, hip-hopero y productor musical en sus ratos libres, y así se traza el de Pinto (El Puerto de Santa María, Cádiz, 1975), el único jugador del Barcelona que tiene garantizada su alineación en la final de hoy desde el mismo momento en que el equipo de Pep Guardiola selló su pase a la última ronda.

El técnico azulgrana ratificó ayer lo que ya había anunciado entonces: "Mañana [por hoy], Pinto y diez más. No sería justo con Pinto ni con el grupo si no jugara él; sería una falta de respeto". Guardiola justifica así la titularidad del meta gaditano, una consecuencia de las leyes que rigen en el vestuario azulgrana, no siempre entendidas ni compartidas por el entorno y los aficionados, por más justas que puedan resultar.

El gaditano ha sido el portero de la Copa desde el inicio de Guardiola

No son pocos los azulgrana que hoy querrían ver a Víctor Valdés bajo los palos de Mestalla. Y sus argumentos no son reprochables. "Valdés es el mejor portero del mundo y una final se debe jugar con los mejores", esgrimen los partidarios del portero titular del Barça, que nunca ha ganado una Copa como protagonista. Lo que casi todos olvidan añadir es que, en buena medida, es el rango del rival el que les hace mirar hacia Valdés, pues casi nadie le reclamó cuando el Barça levantó la Copa hace dos años, ante el Athletic y con Pinto bajo los palos.

Desde que Guardiola se hizo cargo del equipo y decidió fichar a Pinto como segundo portero, la Copa quedó asociada al meta gaditano. Ese sería su terreno, el ámbito que le permitiría demostrar que el equipo podía contar con él en cualquier momento, aunque Pinto tenga la teoría de que eso se prueba en cada ensayo.

"Yo voy día a día, nunca más allá. Y es el trabajo diario lo que me permite irme contento a casa cada tarde", dice el meta. "El entrenador intenta hacer en cada partido el mejor equipo y todos queremos jugar. Yo me siento afortunado de que el míster me siga dando plena confianza en Copa", añade con un punto de orgullo. Pinto, al fin y al cabo, fue el Zamora de 2006.

Reconociendo los méritos del meta, Guardiola refuerza su credibilidad

Con extrema profesionalidad, Pinto bordó su papel en su primer curso en el Barça, primero también de Guardiola. Disputó los nueve partidos de la Copa, que acabó levantando junto a Puyol, Xavi y compañía, después de superar al Athletic por 4-1, en Mestalla. Casi nadie cuestionó entonces su titularidad. Entre otras cosas, porque si los de Guardiola alcanzaron la final fue gracias a Pinto.

"Pinto de inflexión"

El meta resultó determinante en el partido de vuelta de las semifinales disputadas ante el Mallorca parando en Son Moix un penalti que podría haber supuesto el pase de los isleños. "Los penaltis son cuestión de suerte y yo he ganado la partida", dijo entonces Pinto cuyo apellido se prestó para un chanza ocurrente: "Pinto de inflexión".

Nadie se acordó de Valdés cuando en 2009 el Barça ganó la Copa con Pinto

El curso pasado, el gaditano concluyó con tan sólo cuatro partidos en su haber: los cuatro de Copa. Los dos goles que encajó en Sevilla apartaron al Barça de la competición en octavos y Guardiola no le reclamó en la Liga. Sin embargo, el técnico siempre ha destacado el papel del meta en la buena dinámica del grupo. "Pinto siempre se entrena bien. Es un hombre muy importante en el vestuario", reiteró ayer el de Santpedor, que este curso, además de en Copa donde ha encajado tres goles, lo ha utilizado en cuatro partidos de Liga y en dos de Champions.

Por los derechos adquiridos, la cohesión del vestuario, la credibilidad y la coherencia del entrenador, Pinto se volverá a sentir hoy jugador, como cuando defendía la meta del EuroCelta.

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