Martes, 19 de Abril de 2011

Siria levanta la ley de emergencia para frenar las protestas

La norma, vigente desde 1963, permitía detenciones sin permiso de los jueces y controlaba los medios

EUGENIO GARCÍA GASCÓN ·19/04/2011 - 15:57h

Las autoridades sirias aprobaron el levantamiento del estado de emergencia que ha permanecido en vigor desde 1963, en un intento de frenar las protestas que se iniciaron hace un mes y que desde entonces se han extendido por casi todo el país.

El nuevo Ejecutivo del presidente Bashar al Asad parece desconcertado y sin saber muy bien de qué manera tiene que obrar ante la magnitud del desafío, aunque las autoridades están convencidas de que la mayor parte de la población es partidaria de la continuidad de Al Asad para evitar posibles disensiones civiles y religiosas que podrían poner fin a un régimen laico a favor de otro de índole sectaria e islamista.

Desde el sábado, la represión en Homs ha matado a entre 20 y 30 personas

El estado de emergencia entró en vigor con la llegada al poder del partido Baaz, una formación que, aunque tiene un firme origen secular, se ha visto en las últimas semanas obligada a realizar concesiones significativas a los islamistas suníes. El estado de emergencia permite detener a sospechosos sin contar con la autorización de los jueces y establece un férreo control sobre los medios de comunicación.

La agencia de noticias oficial SANA dijo que el Gobierno también aprobó la abolición del Tribunal para la Seguridad del Estado, que se encarga de juzgar a los prisioneros políticos, así como una nueva ley que permitirá en adelante la celebración de manifestaciones pacíficas. Se espera que el Parlamento ratifique estas medidas en la sesión que tendrá lugar el 2 de mayo.

Pero el Gobierno ha vuelto a pedir a la población que no participe en ninguna protesta, sea del tipo que sea, lo que se interpreta como una advertencia al conjunto de los sirios para que estén preparados por si es necesario adoptar medidas más radicales para acabar con las protestas.

Damasco insiste en que los disturbios son obra de grupos radicales

El Ministerio del Interior ha vuelto a denunciar que los altercados del último mes son obra de grupos armados de ideología salafista que quieren aterrorizar a la población. Los salafistas constituyen una corriente suní radical, a la que algunos vinculan con Al Qaeda, que aspira a recuperar el islam auténtico que se vivió en La Meca y Medina en el siglo VII, en tiempos del profeta Mahoma.

Las autoridades denunciaron también que un militar y tres de sus familiares murieron en Homs el domingo cuando fueron atacados por un grupo armado. El Gobierno sirio sostiene que los "grupos armados" cuentan con el apoyo de islamistas y armas que provienen de Líbano, Irak, de otros países de la región y hasta de Estados Unidos.

Afortunadamente para el Gobierno, hoy ha sido un día relativamente tranquilo y hasta la caída de la noche tuvieron lugar pocos incidentes. En Damasco, varias decenas de estudiantes de medicina se manifestaron en la Universidad exigiendo libertad, hasta que la Policía los dispersó.

Milicias paramilitares

Durante la madrugada, las Fuerzas de Seguridad, incluidas las milicias paramilitares alineadas con el Gobierno y conocidas como Shabiha, dispersaron a cientos de personas que celebraban una sentada en el centro de Homs, una ciudad de 700.000 habitantes situada 160 kilómetros al norte de Damasco. A lo largo del martes, las calles de Homs aparecían vacías y los comercios cerrados. Las protestas que se iniciaron en esta ciudad el sábado han sido aplastadas por las Fuerzas de Seguridad con un balance de entre 20 y 30 muertos y decenas de heridos.

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