Martes, 15 de Enero de 2008

Las contradicciones del ex mayordomo de Diana

El testigo no aclara mucho sobre la muerte de la princesa.

LOURDES GÓMEZ ·15/01/2008 - 13:00h

El ex mayordomo de la princesa Diana. EFE

Paul Burrell se considera “guardián de las confidencias” de la princesa Diana, pero la custodia de tantos secretos le hizo dar ayer severos traspiés en la vista extrajudicial que intenta aclarar el trasfondo del accidente que acabó con su vida y la de Dodi Al Fayed.

El ex mayordomo de Diana, que prestó declaración voluntariamente, se contradijo sobre la existencia de una serie de cartas y notas en las que basó su biografía, A royal duty, publicada en 2003. “Lamento si le he engañado”, dijo al juez Scott Baker.

Burrell, que se ha hecho millonario con sus libros sobre la princesa, sucumbió a la presión de Michael Mansfield, el abogado del padre de Dodi y patrón de los centros comerciales Harrod’s, Mohamed Al Fayed. “Parece que estoy declarando en un juicio”, protestó.

En realidad, Burrell no está declarando en un proceso judicial enfocado a buscar culpables o inocentes, sino en una vista oficial pública para esclarecer cómo murieron Diana y Dodi. Se celebra ante un jurado en una sala del Tribunal Superior y los testigos juran decir la verdad. Burrell mintió ayer en varias ocasiones.

“No puedo recordar”

Mansfield sacó a relucir la última carta que la princesa escribió al mayordomo, cuyo contenido cierra A Royal Duty. En la misiva, Diana habla de un “secreto” compartido por ambos, desvela que “el siguiente fin de semana es importante para mí” y aventura “tiempos más felices y diferentes hogares”.

"Algunos secretos se irán conmigo a la tumba”, advirtió Burrell. Admitió saber a qué secreto se refería Diana para decir poco después: “No puedo recordar ese secreto en particular”.
Dodi y Diana murieron el 31 de agosto de 1997 al estrellarse el coche en el que viajaban en un túnel de París, un accidente que, según el padre del fallecido, fue provocado por los servicios secretos del Reino Unido bajo órdenes del príncipe Felipe de Edimburgo.

En la vista, a Burrell le preguntaron si tenía información que apoyara la teoría de un asesinato. “No, no puedo ni empezar a creerlo. Conociendo a los miembros de la Familia Real como los conozco, creo que eso es imposible”, subrayó.

El abogado siguió atacando. Preguntó a Burrell si su diario de 1997 le refrescaría la memoria sobre la carta. “Está en un sitio seguro. Logísticamente sería difícil (recuperarlo). El problema es que quiero seguir siendo el guardián de las confidencias de la princesa”, respondió.

Más tarde, Burrell dio marcha atrás de nuevo, esta vez negando la existencia de su diario. Alegó que se trataba en realidad de notas contemporáneas que se destruyeron tras publicarse su libro. El juez le amonestó por su engaño y le ordenó que buscara toda documentación relevante sobre el caso. Hoy continúa la vista.