Lunes, 18 de Abril de 2011

Médicos usan en exceso terapias del cáncer de tiroides: estudio

Reuters ·18/04/2011 - 18:05h

Por Genevra Pittman

Demasiados pacientes están recibiendo un tratamiento para el cáncer de tiroides que destruye el tejido glandular pero también puede dañar otros.

La investigación, publicada en la revista Cancer, revela que los médicos están tratando a pacientes con tumores precoces, de bajo riesgo, con yodo radioactivo y que no aumenta la supervivencia, pero sí el riesgo de desarrollar un cáncer secundario.

"Nuestro estudio demuestra que los pacientes de bajo riesgo no necesitan" el yodo radioactivo, dijo el doctor Ian Ganly, coautor del Centro del Cáncer Memorial Sloan-Kettering en Nueva York. "Por lo tanto, no hay necesidad de exponerlos a los riesgos de ese tratamiento", añadió.

Las guías de la Asociación Estadounidense de Tiroides sostienen que el yodo radioactivo, en píldoras o líquido, debe usarse selectivamente y en pacientes con tumores de tiroides de riesgo medio o alto. En ellos, explicó Ganly, el tratamiento evita la reaparición del cáncer después de la cirugía.

Pero no hay pruebas de que el yodo radioactivo ayude a los pacientes con tumores pequeños de bajo riesgo, que se diagnostican cada vez más en Estados Unidos.

La Sociedad Estadounidense del Cáncer asegura que la cirugía para extirpar una parte o toda la tiroides es suficiente para curarlos.

Para saber por qué los médicos les indican yodo radioactivo a esos pacientes y conocer sus efectos, los autores revisaron una base de datos nacional con unos 37.000 casos de cáncer de tiroides diagnosticados entre 1973 y el 2007.

Alrededor de 15.000 pacientes habían utilizado yodo radioactivo y más de 3.000 desarrollaron cánceres secundarios en 11 años de seguimiento.

El tratamiento se volvió más común en los pacientes con tumores de bajo riesgo durante el estudio. Antes, se utilizaba yodo radioactivo para tratar el 3 por ciento de los tumores pequeños, comparado con el 38 por ciento en los últimos años.

Los autores estimaron que el tratamiento había causado 14 cánceres adicionales por cada 10.000 pacientes por año al final del estudio. Los más comunes fueron los de las glándulas salivares, donde se acumula el yodo radioactivo, y la leucemia, porque la sustancia circula en la sangre, lo que expondría a la médula ósea a sus efectos demoledores en los tejidos.

Dado que el tratamiento no demostró beneficiar a los pacientes con cáncer de tiroides de bajo grado, Ganly opinó que todo riesgo adicional, aun el más pequeño, no vale la pena.

El experto agregó que los médicos deben conocer las guías que limitan el uso del yodo radioactivo a los pacientes en los que los beneficios superan claramente los riesgos.

FUENTE: Cancer, online 22 de marzo del 2011