Domingo, 17 de Abril de 2011

El Barça ya otea el título de Liga tras defender los ocho puntos en Madrid

EFE ·17/04/2011 - 13:09h

EFE - Los jugadores del FC Barcelona saludan a su afición al finalizar el partido, correspondiente a la trigésimo segunda jornada de Liga en Primera División, que Real Madrid y FC Barcelona juegaron, anoche, en el estadio Santiago Bernabéu, en Madrid.

El Barcelona afianzó anoche la cómoda ventaja con la que llegó al Berbabeú y tras el empate a un gol contra el Madrid afronta los últimos seis partidos de Liga con la convicción de que el tercer título liguero consecutivo está más cerca que hace una semana, gracias a los ocho puntos de ventaja que tiene.

Además de esta cómoda ventaja, el conjunto catalán se cubrió las espaldas con la diferencia de goles en un hipotético empate a puntos con el Madrid, ya que le es favorable también por 6-1.

El Barcelona cuajó un buen partido contra el Madrid anoche, aunque volvió a carecer de mayor ambición cuando tuvo a su rival descentrado tras el 0-1 y con un hombre menos. El ansia por no perder el balón y retenerlo sin más que ver pasar los minutos o lanzar un ataque claro no tuvo su efecto, ya que el Madrid respondió con un gol, también de penalti, y muy protestado por los azulgranas.

Superado el primero de los cuatro clásicos en las dos semanas y media siguientes, el Barcelona se ha quitado ya un peso de encima en la Liga, aparta casi definitivamente a su rival por la lucha por el título y encara los seis últimos partidos (Osasuna, Real Sociedad, Espanyol, Levante, Deportivo y Málaga) con la certeza de que en uno de ellos volverá a cantar el alirón.

A no ser que el Madrid se libere de la tensión de la Liga para focalizar sus fuerzas en la Liga de Campeones y no combata por los partidos como hasta ahora, lo que podría permitir que el Barça se alzase con el título antes aún.

En 32 partidos de Liga el Barcelona sólo ha perdido once puntos y tres de ellos en la única derrota hasta ahora, frente al Hércules en el Camp Nou, situación que deja a las claras que el conjunto catalán puede gestionar estos últimos partidos sin ninguna presión: o ir a por el campeonato sin conceder ninguna duda o reservar a su plantilla de cara a los dos importantes partidos de las semifinales de la Liga de Campeones, también contra el Real Madrid.

El entrenador barcelonista, Pep Guardiola, sacó una buena conclusión tras el partido de anoche, más que para sus jugadores, para los aficionados, y sobre todo para aquellos que habían creído que los cuatro partidos contra el Madrid podían convertirse en un paseo militar.

"El empate nos irá bien para rebajar el ambiente y entender que el Madrid tiene un nivel muy alto", destacó en la sala de prensa del Bernabéu, para alertar que el próximo compromiso, en la final de la Copa del miércoles en Valencia, el Barça podrá volver a dominar el partido pero ello no será sinónimo de que pueda ganar con suficiencia contra el equipo blanco.

De llevarse el Barcelona esta Liga, Pep Guardiola reforzaría las letras de oro con las que está escribiendo su corta historia en el club catalán, al que llegó hace tres temporadas procedente del equipo filial, con el que ya en su debut como técnico ganó la Liga de tercera división y el ascenso a la segunda B.

Sería, además, la tercera Liga consecutiva para el joven entrenador azulgrana, una proeza sólo conseguida por Johan Cruyff en el Barcelona cuando a principios de los noventa encadenó cuatro títulos consecutivos, frenando así el exitoso recorrido del Madrid de la Quinta del Buitre, que había firmado cinco títulos ligueros seguidos.

Después del éxito de anoche en el Bernabéu, el Barcelona empieza a preparar desde este mediodía el partido de la final de la Copa, que se celebrará el miércoles en Mestalla. Después de la sesión preparatoria, el capitán Carles Puyol atenderá a los medios.

El central azulgrana reapareció anoche después de tres meses inactivo como consecuencia de una lesión en la rodilla, aunque la falta de ritmo le llevó a pedir el cambio cuando notó molestias en los isquiotibiales y, después de ser observado, los médicos concluyeron que el capitán padecía una contractura en la zona.