Martes, 15 de Enero de 2008

Consuelo González entregó cartas y fotos a las familias de los secuestrados por las FARC

EFE ·15/01/2008 - 12:04h

EFE - Familiares de secuestrados por las FARC reciben pruebas de vida de manos de la ex congresista colombiana Consuelo González de Perdomo (d), ayer, 14 de enero de 2008, en Bogotá.

Consuelo González de Perdomo, que regresó ayer a Bogotá, tras ser liberada el pasado jueves por las FARC junto a Clara Rojas, entregó emocionada anoche las pruebas de vida, "muchas cartas y fotos", a los familiares de ocho de sus compañeros de secuestro que aun siguen en la selva.

La ex congresista del departamento del Huila, de 57 años, secuestrada el 10 de septiembre de 2001, que hoy llegó a Bogotá procedente de Caracas, se reunió en casa de su hija Patricia, que la acompañó en Venezuela desde su liberación, con medio centenar de familiares a quienes esperaba para recibirlos un mariachi.

Pese a que la reunión fue de carácter privado, Efe conoció que Consuelo González abrazó a todos y cada uno de los familiares "muy afectados" de los ocho secuestrados, y mostró una de las fotos en las que se veía a "los cuatro militares encadenados" junto a los civiles políticos.

El grupo lo conforman los ex congresistas Gloria Polanco (seis años secuestrada), Jorge Eduardo Gechem Turbay (cinco años) y Orlando Beltrán (un año).

Así mismo, el ex gobernador del Meta Alan Jara (seis años), además del coronel Luis Mendieta (siete años), los capitanes Enrique Murillo (siete años) y Willian Donato (nueve años) y el sargento Arbey Delgado (nueve años).

El ex congresista Gechem Turbay, secuestrado en el 2002, le mandó una carta a su esposa Lucy y a sus hijos en la que relata que ha sufrido cinco pre-infartos y una úlcera sangrante en cautiverio.

Gechem pide a varios políticos como el ex presidente Ernesto Samper (1994-98) que lo ayuden a salir del secuestro porque de lo contrario no va a sobrevivir.

Los familiares que iban saliendo de la casa, algunos en medio del llanto, comentaron brevemente a los periodistas sus primeras impresiones como María Carmen, madre del capitán Donato, que en las cartas le habla de su "gran fortaleza, que les daba ánimos a sus compañeros".

Pero, en las fotos "lo veo mal, muy mal", dijo para añadir que agradeció a Dios "esa fortaleza".

La esposa Beltrán, Deyanira, no quiso abrir las cartas y las fotos de su marido porque "me las llevo a casa. Mis hijos me han pedido que vaya cuanto antes para verlas en familia, y no quiero que me vean llorar aquí".

Claudia Rugeles, esposa del ex gobernador Jara se llevaba dos cartas y cinco fotos, en las que se ve a su marido "con cadenas en los tobillos", dijo.

Además, Rugeles salió con una cuerda, "que me dice que es con la que colgaba la ropa, para que mi hijo se haga una manilla (pulsera)".

En las fotos "se le ve muy, muy flaco", confesó Claudia Rugeles, quien añadió que estas fotos "nos permite sentirnos más cerca de él".

"Vamos a seguir trabajando con (el presidente venezolano, Hugo) Chávez y con (la senadora colombiana) Piedad Córdoba hasta conseguir la liberación de todos", manifestó la esposa de Jara.

Otro de los testimonios, el de la esposa del coronel Mendieta, Johana, se refirió a las "condiciones infrahumanas" en las que se encuentran los secuestrados, "encadenados del cuello", sostuvo, para solicitar la solidaridad de todos.

Con sus palabras, Consuelo González de Perdomo reiteró que va a seguir "trabajando para conseguir el intercambio humanitario", que es el "mensaje de ellos para toda Colombia".

González de Perdomo señaló que tiene previsto reunirse con el presidente, Álvaro Uribe; el vicepresidente, Francisco Santos; el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, y el alto comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, "para ponerles de manifiesto las condiciones extremas en las que se encuentran" los secuestrados.

Las pruebas fueron entregadas por los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) el pasado 10 de enero al ministro venezolano del Interior, Ramón Rodríguez Chacín, delegado del presidente Chávez, en la liberación de ambas cautivas.

González y Rojas fueron entregadas entonces en las selvas del Guaviare, departamento al sureste de Bogotá, mediante una operación humanitaria liderada por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que las trasladó a Caracas en aeronaves facilitadas por el Ejecutivo de Chávez.

Los rebeldes las integraron a una relación de rehenes, ahora conformada por 44 personas, que pretenden canjear por unos 500 insurgentes presos, incluidos dos entregados en extradición a Estados Unidos.