Archivo de Público
Jueves, 14 de Abril de 2011

El polvo del siglo: el potrillo busca nombre

 

 

IGNACIO ROMO ·14/04/2011 - 08:00h

IGNACIO ROMO - Zarkava, junto a su hijo, en la única fotografía hecha pública por sus propietarios.

Nadie sabe cómo se llama. Su propietario, Aga Khan, mantiene en secreto el nombre de este potro que tiene en vilo al mundo de las carreras de caballos. Es el hijo de Zarkava, ganadora del Premio Arco del Triunfo en 2008, y de Sea the Stars, triunfador en 2009 en la misma carrera, la mejor de Europa.

El potro con la herencia más impresionante del turf mundial nació el 11 de febrero en las cuadras Haras de Bonneval, en Normandía. "Es un potro fuerte, que se parece a su padre y es muy correcto. El parto fue rápido y la madre y el potro se encuentran bien". Este escueto comunicado, junto a una foto, es todo lo que se sabe de esta cría con genes de purasangre ganador. La madre, Zarkava, es una campeona retirada antes de tiempo. La necesidad de rentabilizar a los mejores ejemplares es una ley no escrita del turf: cuando una yegua alcanza un valor grande como progenitora, nadie se arriesga a una lesión. El padre, Sea the Stars, también rentabiliza su calidad como semental. Monta a 200 yeguas al año a razón de 85.000 euros por cada una .

En 2008, Zarkava ganó a las demás yeguas en todas las carreras. La inscribieron en el Arco del Triunfo y derrotó también a los machos. Ese mismo día la retiraron. "A partir de ese momento, Zarkava no podía alcanzar más valor. Su valor era ya infinito", sentencia Felipe Gimeno, uno de los máximos expertos españoles en turf. En 2009, Sea the Stars ganó el derby inglés. Aún con tres años, triunfó en el Arco del Triunfo. También lo retiraron: su futuro como semental no admitía riesgos.

"Los genes que ha heredado este potro le dan una mayor probabilidad de triunfar, pero eso no garantiza nada señala Gimeno. Hay muchos factores que pueden ir en su contra, como lesiones o enfermedades".

¿Por qué no se conoce aún el nombre del potro? Hay dos versiones. La más probable es que su propietario lo anuncie en febrero de 2012, cuando cumpla un año y se convierta en un yearling. Otra posibilidad es que no reciba ningún nombre, sea subastado y el comprador tenga la potestad de bautizarlo.

Las casas de apuestas ya trabajan con el potro sin nombre. Desde que se supo que iba a nacer, cotiza en Ladbrokes (50 a 1) su victoria en el Premio Arco de Triunfo de 2014, cuando tenga tres años. Pero la genética no lo es todo. El potro deberá demostrar su valor en la pista. En los hipódromos dicen que ningún caballo nace con una copa entre las patas.